¿Q U É  F U É  D E  B A B Y  J A N E?

 

 

 

 

 

 

 

Cuando Bette Davis iba a interpretar la película ¿Qué fué de Baby Jane?, quería como compañera de reparto a Vivien Leigh, a pesar de tener un mal recuerdo, pues Vivien, le arrebató LO QUE EL VIENTO SE LLEVO. La actriz actriz inglesa sentía un odio profundo y un claro desprecio hacia Bette Davis por las declaraciones que había hecho en varias ocasiones sobre ella y su esposo Larry Olivier, al que despreciaba. Viv le contestó con un telegrama que decía así:

"Podría aguantar un fuerte dolor de muelas, jaqueca todos los días, pero lo único que no estoy dispuesta a soportar es levantarme por las mañanas y pensar que me encontraré en el plató con Bette Davis a mi lado"

 

 

Recuerdo como si fuera hoy mismo el día que presencié el film en un cine, ahora desaparecido al lado del Hotel Palace de Madrid. La butaca era pequeña para mi, necesitaba algo mas amplio para poder revolverme, para estirar las piernas y dejarme llevar por el placer que me llegaba de la pantalla, aquel rostro gesticulante, los andares de mujer cansada, de sufrible actriz retirada, junto a una patética Joan Crawford que recordaba sus tiempos de actriz de éxito. Pensé que era un film de terror, una de esas películas que se esperan con ansia, bien por el reparto, bien por el tema, o simplemente por la publicidad que se daba del mismo, pero me encontré incomodo, necesitaba moverme en mi asiento... lo que estaba viendo no era terror, ni siquiera un thriller policiaco, ni una copia de esa joya del maestro Wilder que es EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES, tocando sutilmente una historia similar, era volver a reconciliarme con el buen cine, deleitarme con las dos mejores interpretaciones que recodaba y aún hoy en día, recuerdo. Joan fuera de serie, pero ¿que decir de Baby Jane?, ahí estaba la actriz de siempre, el monstruo interpretativo que nos cautivó con cientos de películas y que obvio nombrar, pues todo cinéfilo las conserva en su mente. Mis ojos se llenaban de asombro, de estimulo, de amor por mi cine, por esas películas que siempre grandes clásicos, aún nos conmueve ver. ¿QUE FUE DE BABY JANE? era una de ellas, y ahora al cabo de 50 años de su realización la he tenido que visionar, porque a parte del placer que significa, mi propósito es tener fresco los laberintos humanos de dos hermanas, otrora famosas actrices, que viven en un ocaso y soledad totales; una de ellas está inválida y la otra se complace en maltratarla... Una de las películas más terribles que jamás se hayan filmado. Argumental y conceptualmente cabría adscribirla al género del melodrama, pero tal es el tratamiento que da Aldrich a la trama que bien se la puede considerar un film de terror, macabro e impresionante.


Robert Aldrich compone magistralmente un siniestro, granguiñolesco y feroz cuento de terror, de una crueldad inesperada que se hace fascinantemente detestable en el personaje de Bette Davis: una decrépita muñeca/niña, carne de psiquiátrico, perversa y macabra, quien se entrega a un personaje que no supone sino su más terrible autoflagelación en la pantalla en pos de remontar el ocaso real que por aquellos años sufría.... Lo terrible e ignominiosamente terrible, era que una actriz como la Davis, al igual que Joan Crawford, estuviesen sumidas en un olvido inexplicable por parte de los estudios. Bette fué nominada al Oscar y remontaría el vuelo, también Crawford, pero para encasillarse en papeles de parecido corte. Así pues, esta obra maestra de Aldrich, uno de los mas grandes directores de todos los tiempos, se puede ver como una obra extraordinariamente macabra desde el mismo momento en que la deliberada exageración/esperpento del material extraído de la novela de Farrel sabe conciliarlo y matizarlo, lo dota de ambigüedad, y lo confluye en una parábola de ecos bíblicos, como pueden ser Caín y Abel, o el bien y el mal y que modélicamente sabe no caerse al precipicio con el que siempre juega: el de la complacencia e inverosimilitud de hacernos creer esta espeluznante historia de odio y envidia de la muñequita humana que maneja con despiadada crueldad a su inválida hermana. La última secuencia resulta abrumadoramente metafórica y magistral. Aldrich revisaría esta obra fusionándola con la no menos sobrecogedora "Canción de cuna para un cadáver", un clásico de pesadilla claustrofobizadora, asfixiante, repelente, fascinante y maravillosa, pero desgraciadamente muy infravalorada por todos los críticos, aunque a mi me sigue pareciendo un producto muy valido, por supuesto no a la altura de QUE FUE DE BABY JANE, pero evidentemente una película a revisar siempre que se quiera, porque merece la pena.


 



La tremenda historia que se cuenta tiene lugar en una mansión de Hollywood, en 1961, con dos espacios de tiempo, uno situado en 1917 y otro, en 1935. Narra la existencia de Baby Jane Hudson, arruinada, alcohólica, enferma mental, de unos 50 años, avejentada, que fue una gran estrella infantil del espectáculo, y de su hermana Blanche, que al principio del sonoro triunfó como actriz y acumuló una pequeña fortuna. A causa de un accidente de circulación quedó parapléjica y a merced de su hermana. El film construye un drama que implica a las dos hermanas, que desde pequeñas han mantenido unas relaciones de amor y odio, alimentadas por celos, envidias, desconfianzas y rencores. La personalidad de ambas acusa fragilidades, desequilibrios emocionales y tendencias enfermizas sadomasoquistas. Baby Jane es obsesiva y vive anclada en los años de sus triunfos infantiles: se pone los vestidos con los que actuaba, susurra la canción con la que triunfó "I've Written A Letter To Daddy" y prepara su regreso a la escena. Blanche es equilibrada, rica, inteligente y se halla postrada en silla de ruedas a causa de un accidente provocado por su hermana. Soporta la situación con aparente resignación y entereza. Pese a su estado, es la que manda en la casa, porque es la propietaria del inmueble, paga los gastos y conoce las limitaciones de Jane. Ésta no acepta vivir sometida a Blanche, por lo que la confina en el piso superior y la aísla de todo: corta la extensión de su teléfono, despide a la sirvienta, impide la visita del médico, etc. Ante estos hechos Blanche hace todo lo posible para atraer la atención de sus vecinos, de visitas circunstanciales y, de modo especial, la de Edwing Flagg,  oportunista sin escrúpulos que proyecta robar todo a Baby Jane. Los esfuerzos de Blanche levantan las iras de Jane que castiga a la hermana con las lindezas que más la pueden herir: le retira la compañía del canario, le sirve una rata al horno para comer, a lo que se añade un crescendo de tropelías sádicas que crean horror y terror. Esto es pequeños rasgos es el tema central, pero en QUE FUÉ DE BABY JANE hay mucho mas, está la atmosfera asfixiante, la oscuridad, la surrealista presencia de Bette, que bajo mi punto de vista, jamás estuvo mejor. Aquí no es nuestra Bette Davis, aquí es una directora de orquesta macabra, que dirige una melodía con unos de los sabores mas ácidos que yo he visto. La música aporta melodías, de metal y cuerdas, disonantes e inquietantes. La fotografía usa planos picados, primeros planos, planos de detalle, movimientos de cámara en busca de objetos a destacar, encuadres torcidos e invertidos y de cámara subjetiva, muy expresivos. El guión es elaborado concienzudamente, como un relato perturbador y fascinante, de humor negro y macabro. La interpretación de las dos actrices es de la que hacen época. Davis obtuvo su 10ª nominación al Oscar. Drama cruel, áspero, denso, sólido e insólito. Imprescindible. La película no es un duelo convencional entre el bien y el mal, sino un duelo infernal entre la maldad de una hermana en contra de la otra.

 

 

Sé que mi articulo para el film que describo, debería ser: "El crepúsculo de los dioses", mas "Qué fue de Baby Jane?", ya que la atmosfera entre estas dos grandes obras debería poseer algo de género menor, pero mi comentario es sobre "Qué fue de Baby Jane?" y debo definirla en este caso como lo que realmente es: !!ÚNICA!!. Nunca creí que volviera a sentir la misma claustrofobia y frustración que sentí al verla por primera vez, pues siempre que la proyecto me sigue pareciendo una película curiosa e innovadora. Saber que 18 años antes de "Misery" o 15 años antes del libro de King, Robert Aldrich había realizado esta fantástica obra ha hecho que se me caigan todos los esquemas al suelo....Así es el mundo del cine, nunca deja uno de aprender. Tiene todo lo que hizo en tiempos que "Misery" fuera una de mis preferidas,  pero además contiene un transfondo emocional mucho más hondo debido a la mezcla entre el amor-odio- fraternal, la decadencia de la vejez y la tristeza de una fama perdida. No exagero, ni me he vuelto loco, si afirmo que es una perfecta conjunción entre lo bueno de "Misery" y "El crepúsculo de los dioses". Parece imposible, pero se comprenderá mejor cuando vuelvan a visionarla, con solo estas palabras mías caerán en la tentación de ver una de las mas grotescas, perfectas y crueles películas que se filmaron nunca. Las dos protagonistas realizan los papeles de su vida, Joan Crawford, contenida, pero perfecta dentro de las limitaciones de su papel, pero Bette Davis realiza un soberano papelón, es un regalo para cualquier cinéfilo, verla como funde locura y humildad hasta rozar la inocencia. Años atrás tuve oportunidad de ver fragmentos de esta película en una antología que pasaron por Televisión, titulada "ERASE UNA VEZ EL TERROR", pero hace un mes pude verla completa. Pensar que fue filmada hace tanto tiempo y palidece a la tan promocionada "Misery", brindando, además, muchos puntos de reflexión. El argumento comienza mostrando a Baby Jane, la estrella infantil del momento, con todo lo que ello implica: descarado merchandising y a su hermana, Blanche, más actriz, pero completamente ignorada. Antes de los títulos nos enteramos de que ha pasado el tiempo y la situación se ha invertido: Blanche Hudson es ahora una famosa estrella de cine, mientras que nadie recuerda a Baby Jane Hudson, esa moda pasajera que sirvió más que nada para vender muchas muñecas con su figura. Y no obstante, Blanche, a la hora de firmar contrato para un filme, siempre exige que su hermana sea contratada junto a ella, para pesadilla para las compañías cinematográficas. Estas escenas iniciales hacen que uno se plantee muchas preguntas; sobre todo, cómo tomará Baby Jane, precoz, sobrevalorada, malcriada y caprichosa estrella infantil, que de repente nadie se interese por ella y sólo la figura de su hermana ofrece algún interés. Luego, ese enigmático accidente automovilístico... Películas como ésta pertenecen probablemente a una de las épocas más gloriosas de Hollywood, en la que la riqueza imaginativa era muy superior a la actual. ¿QUE FUE DE BABY JANE? es terrorífica, dramática, y deja pensando al espectador. Eso no se logra con los Films de hoy en día.

 

 

Mil veces que la veo, mis veces que me conmueve... ¿Mitomanía?... El cine es la fabrica de los sueños ¿no? y quien se puede permitir dejar pasar un sueño. O un trabajo como el de esas dos actrices. Sobre todo, Bette Davis, porque ella es el Cine, la Actriz, el Espectáculo, el Arte... Con su carita arrugada, empolvada, la boca pintada y los ojos... !ay sus ojos!... maquillada como un mimo, que es como una pizarra donde trasladar mil y un gestos, expresiones, dolor, asco, miedo, felicidad, inocencia, perversidad... Solo Bette es capaz de interpretar a una mujer vulgar, decrépita, desastrosa, mala, envidiosa y torturar a su única hermana... y arrancarle, en un imperceptible segundo, todo un repertorio de compasión y de comprensión hacía ella, sin que sepas cómo lo ha hecho. El guión es insuperable, magnífico, pero ella lo hace pedazos si quiere, y se lo guarda en su vestido pasado de moda, de niña vieja, y ya no es una actriz sino la pobre Baby Jane, muñeca rota y juguete olvidado, o una anciana apolillada por la envidia y el remordimiento. Y, a su lado, pero siempre enfrente, Joan Crawford, digna, pulcra, dulce y perversa chantajista emocional. Las dos en una casa-mausoleo-prisión donde habita el olvido de los demás y el odio común de la una por la otra. ¿Es posible una representación más dura y terrible de la incomprensión familiar?. Yo firmemente creo que no, es tan asfixiante que, cuando ya no puedes más, cuando estás dando vueltas alrededor de ellas y de su tragedia, de repente, en uno de los finales más espectaculares, que aunque hayas visto mil veces lo volverías a ver otras mil, para sorprenderte de la magia del cine... Ambas están monstruosas, en el mejor y peor sentido de la palabra. Vuelven a ser lo que nunca fueron y siempre deberían haber sido...Magnífica, bestial, genial... toda una clara obra maestra del eterno Robert Aldrich.

 

 

Es una película, rodada en plena madurez del director, con una carga polvorienta del tiempo pasado, con nostalgia, donde el duelo interpretativo entre Bette Davis y Joan Crawford ha pasado a los anales de la historia, como uno de los más intensos y convincentes lienzos cinematográfico de cualquier época. Lo del enfrentamiento entre ambas actrices parece que fue literal. En el rodaje pasó de todo, según cuentan los especialistas del anecdotario cinematográfico, y eso, no contribuyó negativamente en el resultado final, sino más bien todo lo contrario. Ambas glorias del cine de Hollywood, cuyas carreras y rivalidades personales ya estaban mas que lanzadas, estuvieron soberbias, construyendo sendos personajes de una complejidad psicológica y de composición a prueba de actores mediocres. La relación entre ellas tiene momentos épicos, de gran fuerza cinematográfica. Al director le salió perfectamente su apuesta y extrajo lo mejor de si mismas como actrices. Robert Aldrich a lo largo de dos horas, va incrementando, con su mano, el dramatismo de la situación y de la atormentada relación entre ambas, que se precipita hacia el desastre de manera inevitable y anunciada. El asfixiante ambiente de tragedia entre Blanche y Jane, introduce, también con gran pericia, otros personajes de un perfil melodramático, como el pianista que contrata Bette para llevar adelante sus fantasías y que està magistralmente interpretado por Víctor Buono. Gracias a esta sutil combinación de estilos interpretativos, que casan como piezas bien calculadas, se obtienen como es el caso, la construcción de una obra maestra.

Hay momentos de una inigualable belleza. La ultima escena en la playa, en donde Bette baila indiferente entre una multitud de curiosos mientras la policía atiende a Joan Crawford, es una amplia metáfora de toda la película y un momento inolvidable para todo cinéfilo.
Hay películas que son dignas de recordar por el resultado de las mismas, casi tanto como por el simple hecho de filmarlas, pues es tan interesante lo que cuenta la ficción como lo que sucedió durante el rodaje, ¿QUE FUÉ DE BABY JANE? es una de ellas. Los problemas que surgieron venían por la rivalidad entre las dos estrellas, de ahí el interés de Bette de insistir en que Vivien Leigh fuese su compañera de sufrimientos siempre hubo entre Bette y Joan odio dentro y fuera de la pantalla.
 

Considerada por los críticos de todo el mundo como una de las mejores películas de la década de los sesenta y por otra inmensa mayoría como una obra maestra, fué un acontecimiento en el momento de su estreno, consiguiendo cinco nominaciones a los Oscars, de los que gano uno, el de vestuario. Se quedaron en el camino el de mejor actriz, actor secundario, fotografía y sonido, pero para mí sigue siendo con el paso del tiempo una referencia personal para seguir con mi enamoramiento hacia este cine que me ha dado los mejores momentos de mi existencia. Procurando, eso sí, no dar nada por supuesto. La perversión engaña con sus malas artes. Cuando nos sentamos a verla hay que saber que estamos hablando de otro tipo de cine, de otra época donde lo que se destacaba eran las interpretaciones para contar una historia, la historia resultara excepcional gracias a un guión con finas aristas y así, la historia es interesante, casi mítica, buena, intrigante, creíble gracias también a Bette Davis, donde demuestra temperamento, fuerza, carácter, dominio, que más se puede decir de esta genial actriz capaz de devorar cualquier papel haciéndolo simplemente suyo. La he disfrutado en otras películas, EVA AL DESNUDO, JEZABEL y LA LOBA, confieso que estoy enamorado de esa mirada que comunica carácter, temperamento, credibilidad…y así son sus interpretaciones dando a este film del que hablo, ese punto de maestría, pues nunca hubiera sido igual sin ella. Volviendo a la película hay que destacar no solo la relación psicológica sino el fantástico análisis humano de quienes han sido niños prodigio y como se quedaron atrapados en aquella época intentando revivir otra vez su esplendor, seres atrapadas en su pasado. Al principio asimilaba y creía que era Bette Davis solo, pero al final también vemos que su hermana vivía marcada por los recuerdos de su infancia, atrapada en su pasado.

Ya en el prólogo el realizador nos va mostrando lo efímera que es la fama, con breves capítulos en el que ambas hermanas están en la cima. Pero años después, ya nada queda, excepto dos viejas y decrépitas momias, que no dejan de mirar al pasado, a sus respectivos momentos de gloria, negándose a aceptar la realidad. La mala relación favoreció el clima del film, lleno de tensión y que se palpa cada vez que ambas actrices comparten plano. El realizador nos ofrece un relato estremecedor, con cierta retirada terrorífica, sobre la oscuridad y la miseria del alma humana.

 

 Las protagonistas son incapaces de asumir que los tiempos cambian y que el mundo no gira a su alrededor, llegando a situaciones demenciales. Apenas hay connotaciones positivas, ni cuando eran famosas en que se mostraban despóticas y caprichosas, ni cuando pasó la fama, que es el momento en que aflora el egoísmo, los celos, la envidia y la crueldad. Aldrich planifica la mayor parte de la acción en la casa donde viven ambas hermanas, utilizando pocos espacios, pero con inteligencia, hay salidas puntuales, elipsis, e incluso cambios en el foco de atención, utilizando un par de personajes, como las vecinas que viven en la casa contigua y el joven compositor, con los que consigue distraer la tensión durante unos instantes y sirve de válvula de escape. La tensión va subiendo, hasta que cuando parece que ya ha tocado techo, llega la revelación final, la que demuestra el alma negra que ambas mujeres tienen y que tras muchos años se acaba destapando en toda su dimensión.

 

 

 

 

Es una obra maestra total, absoluta y sin posible discusión, lo quiero puntualizar con conocimiento de causa, y es un placer, quizá insano o enfermizo, no me importa, pero totalmente propio de un hombre que, siendo critico e historiador del buen cine, verla de vez en cuando, lo dije anteriormente, es una forma de seguir abrazado el séptimo arte sin ánimo de orgasmos mas o menos placenteros. Así siento este arte y si mis palabras consiguen que otros muchos amantes del cine logran ver en QUE FUÉ DE BABY JANE, este coito celestial de sentir la perfección de la angustia, secuencia tras secuencia, me sentiré el hombre mas feliz del mundo.