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ROCCO Y SUS HERMANOS

DE

LUCHINO VISCONTI

 

 

 

 

 

Después de muchos años, volví a ver Rocco y sus hermanos de Luchino Visconti. En la memoria guardaba algunos momentos o personajes pero, de pronto, con la música de Nino Rota de fondo, recuperé la fuerza de un melodrama con ecos neorrealistas. Y la emoción estallaba en cada fotograma. En este nuevo visionado algunos personajes, como Nadia, tomaron un protagonismo que hace años no pude o no entendí bien. El volver a verla supone mirarla con ojos nuevos, atrapar nuevos matices y puntos de vista, encontrar más significados y sentidos, y volver a toparse con mi director de cabecera, Luchino Visconti. El film gira alrededor de dos hermanos, Rocco y Simone, con personalidades opuestas, se despliega un relato trágico sobre la destrucción de una familia en la Italia de los años cincuenta. La familia Parondi es una de las muchas que probaron suerte y emigraron de las tierras del Sur para probar suerte en Milán. Los cinco hermanos Parondi tienen una forma distinta de enfrentarse a la nueva situación en la gran ciudad que los vqa devorando. Pero las situaciones que provocan Rocco y Simone terminan alterando y rompiendo la “aparente” armonía familiar que gira alrededor de la fuerte personalidad de una madre, que va viendo cómo pierde su hegemonía. Simone cae en todas las tentaciones posibles que depara la gran ciudad. Y tiene la transformación más tormentosa y salvaje de los cinco hermanos. Simone, al principio, es el más alegre, ilusionado, extrovertido, pícaro, inocente… pero se deja llevar por las pasiones que por las reflexiones. Avanza como toro bravo, sin medir consecuencias....todo lo bueno le puede marcar, pero lo malo también. Se deja arrastrar por una vida fácil, y va cayendo al abismo, al vacío, y se transforma en un perdedor. Simone se mueve por instinto y la furia se lo come… transformándose en un monstruo, arrastrando al infierno a todos los seres queridos. Rocco, al principio, es un personaje secundario que irá tomando protagonismo. Un muchacho introvertido, serio, que apenas habla. Melancólico, bello, angelical, con una sonrisa que asoma siempre tímida. Él echa de menos sus raíces, su tierra, y poco a poco toda su obsesión será que la familia permanezca unida pase lo que pase y regresar a una tierra idealizada. Para él Milán es un valle de lágrimas que hay que soportar sin miedo. La ciudad es su desarraigo y la vida un sacrificio continuo. Esa bondad de Rocco será un arma letal para la familia, porque no solo se sacrificará él, sino a todos los que le rodean. Su bondad precipita la tragedia…

 

 

 

 

 

Annie Girardot, extraordinaria actriz da vida a Nadia, una mujer herida que se cruza en la vida de los hermanos Parondi… y se convertirá en víctima dolorosa. Cada una de sus apariciones abofetea y duele. Es el punto de violento entre Simone y Rocco. Nadia se la encuentra una noche Vincenzo… como una mujer destronada....Es una prostituta con heridas y se ha creado una coraza de mujer dura... Secuencia impagable cuando pisa la casa de los Parondi y se dirige a cada uno de los hermanos y ellos la miran de una manera totalmente distinta. Nadia empieza una relación con Simone y se muestra dura, y no quiere dar rienda suelta ni a sentimientos ni emociones, pero abandona a Simone.....él es un joven que busca, apasionado, que le ame, tras un rechazo no asumido, se convierte en hombre maltratador, quiere dominar y doblegar a Nadia, para que permanezca siempre a su lado. Con Rocco es distinto, con él Nadia muestra su parte vulnerable, su dureza se resquebraja. Y cree que con él puede curarse las heridas, apostar por una nueva vida. Pero Rocco vuelve a dañarla, pues la obliga a que se sacrifique por la unidad familiar... y así se descubre finalmente mujer hundida, vulnerable y herida… Rocco, después de que ella ha sufrido la peor de las humillaciones y pensando solo en el bien de su hermano y su relación con él, la arrojará a los leones de nuevo, piensa equivocadamente que si renuncia a ella y vuelve con Simone, todo volverá a ser igual que antes en la familia Parondi.

 

 

El cruce simbólico del destino final de los dos hermanos es mostrado por Visconti en un montaje de acciones paralelas, en las que asistimos al asesinato de Nadia por Simone, ofrecida en postura de crucifixión, a la vez que el realizador nos muestra una victoria pugilística de Rocco que tiene lugar al mismo tiempo. El contrapunto moral y psicológico que representan Simone y Rocco viene ofrecido por Visconti por Ciro, obrero especializado en la fábrica Alfa Romeo, que representa la conciencia trabajadora lúcida y progresista, quien a la puerta de su fábrica asegura a su hermano pequeño, Luca, que el mundo cambiará y algún día será más justo. Es la voz del realizador, que critica además tanto la bondad ingenua de Rocco como el embrutecimiento amoral de Simone.... Luca le escucha en silencio. Para el realizador representa el futuro y la esperanza. Se han señalado muchas fuentes literarias de las que Rocco y sus hermanos es deudora. Se ha mencionado José y sus hermanos, de Thomas Mann, y sobre todo Dostoiewski, el autor de Los hermanos Karamazov. Y la muerte de Nadia ha sido comparada con el desenlace trágico de Carmen. En 1948 había realizado Visconti una de las cumbres del cine neorrealista, La tierra tiembla, fresco social sobre la vida de los pescadores sicilianos. Doce años después dio continuidad a aquel retablo social con Rocco y sus hermanos, que se convirtió en su film predilecto. El desarraigo de una familia meridional en el norte, en una sociedad caracterizada por su individualismo y competitividad, plantea la cuestión de si Visconti idealizaba o no el primitivismo siciliano. En todo caso, Rocco afirma que le gustaría regresar a su tierra, pero el lúcido Ciro dice al final que ya no volverá, aunque tal vez el pequeño Luca cumplirá tal deseo. Seguramente Ciro está pensando en una Sicilia regenerada de sus abusos caudillistas, pero conservando ciertos valores tradicionales. Para la crítica de orientación marxista, el film supuso el ejemplo más acabado de realismo crítico en la carrera de Visconti. En cualquier caso, el milanés Visconti fotografió su ciudad con ojos meridionales, hostil, fría y neblinosa, utilizando su operador, Giuseppe Rotunno, una gran profundidad de campo para acorralar a sus personajes. Pero Rocco y sus hermanos padeció considerables problemas administrativos. La censura objetó que el asesinato de Nadia perjudicaría al turismo, se estrenó en Venecia con bastantes cortes y tropezó con muchas dificultades para exhibirse en Milán. Luchino y un reguero de buenos guionistas, estructurará la película en cinco capítulos con los nombres de cada uno de los hermanos: empieza por Vincenzo, el más mayor, hasta cerrar con Luca, el pequeño. En medio Simone, Rocco y Ciro. Y cada uno tiene su forma de enfrentarse a la gran ciudad. Vincenzo asume responsabilidades además de integrarse en su nueva ciudad, quiere ser un hombre trabajador sin problemas ni complicaciones y formar una familia. La llegada de su madre que insiste que es su responsabilidad acogerles y sacarles adelante, desestabiliza el mundo que poco a poco. Al final prefiere crearse un futuro con Ginetta, interpretado por una bellísima Claudia Cardinale, la chica a la que ama. Su familia es su familia pero siempre deja claro que él tiene nuevas responsabilidades. No quiere su papel de líder de la familia Parondi, quiere su propio lugar.

 

 

 

 

 

 

Ciro es el hermano más reflexivo y realista, también el más práctico, asume que la vida en la ciudad es otra y que hay que agarrar las oportunidades que ofrece, y por otra parte, no dejar de luchar por conseguir una vida mejor para todos, es el hermano que se da cuenta de todo, que observa y que trata de devolver la calma dentro de la tormenta que se desata. Él decide estudiar, especializarse y trabajar, e ir labrándose un futuro. También es consciente de que a Simone, si se le quiere ayudar, no se le puede sobreproteger más sino que tiene que asumir sus acciones y errores. Y se desespera al ver cómo Rocco está renunciando a su felicidad, a sus sueños… y sacrificándose inútilmente por una familia que él idealiza y por una tierra que ya no existe, sino que lo que hay que hacer es luchar porque esa tierra prospere, cambie. Luca, el niño, quiere y observa a todos sus hermanos mayores. Y cada uno le va proporcionando herramientas para su futuro. Como pronostica Ciro, quizá sea el único que regrese al hogar... Luca es la esperanza de un futuro mejor para los Parondi. Rosaria Parondi es un personaje estremecedor y complejo. Es la madre que aglutina a todos en su tierra dura, que tiene bien sujetos y controlados a sus polluelos, pero que no sabe cómo mantenerlos bajo sus alas en esa ciudad que ella quería conquistar, para dejar atrás una miseria que odia. No les deja volar libremente. Ella quiere convertirse en toda una señora. Rosaria es una madre que ata, que protege, que reprime, que mima y que también echa a los leones a sus hijos… porque en su huida de la miseria y la vida dura no pone límites… para ella tienen que sobrevivir y el mayor triunfo es prosperar. Pero también es una mujer fuerte, orgullosa, temperamental, que se equivoca, y a veces lo reconoce, que llora, que sufre… pero no deja nunca de luchar y de amar. En la tragedia de la familia Parondi hay innumerables raíces literarias, pero también simbolismo religioso. Entre los fotogramas podemos rascar el destino negro de las tragedias griegas, la majestuosidad y elegancia de las grandes óperas, una de las pasiones de Visconti.

 

 

 

Simone y Rocco son una especie de Caín y Abel. Simone también es el hijo pródigo, que regresa hundido y seguirá hundido. Pero, sin embargo, la bondad de Rocco y su sacrificio no será suficiente para encontrar la luz. Rocco será finalmente también un perdedor emocional, un ser destruido. En su lucha los dos pierden. En el ring, los dos son golpeados. En esta historia solo puede haber futuro para Ciro, porque es un hombre realista y práctico, pero que además tiene conciencia de lucha, progreso y cambio. También para Vincenzo, el mayor, que decide construirse unas nuevas raíces e ir rompiendo lazos con su madre y hermanos. Y para Luca, que es el que mira y recibe la herencia de cada uno de sus hermanos, el que tiene a la vista todos los caminos posibles…Nadia se convierte en una Maria Magdalena y en su sacrificio final, cuando ya esta destruida totalmente por la rivalidad de los hermanos, la deja sola en un paisaje desolado, después de una muerte violenta. Nadia no encuentra la redención, es un personaje trágico continuamente castigado, no hay salida para ella. Y cuando se aferra a la esperanza es sacrificada de nuevo, sin ella quererlo. Empezó en el fango y termina en él....La inmigración a la que se vieron abocadas muchas familias durante los años cincuenta en distintos países europeos dejaron realizadas un sin fin de buenas películas a lo largo del camino. Y una de ellas es Rocco y sus hermanos. Una familia que viene de tierras castigadas para intentar prosperar en una ciudad industrializada del Norte. Y esto no solo hace mella en la familia sino a cada uno de los hermanos.

 

 

 

 

Por otra parte, Rocco y sus hermanos muestra las salidas laborales y enseña un mosaico de la clase trabajadora en Milán durante los años cincuenta: refleja cómo llegan en un momento en el que el trabajo no abunda y les cuesta encontrar un puesto, luego cada uno se va situando. Vincenzo, Ciro y Simone, éste último encuentra una primera salida en el mundo del boxeo hasta que se convierte en un parado y Rocco, antes de conseguir éxito en el ring, es el chico de los recados en una tintorería... Hasta el hermano pequeño Luca termina encontrando trabajos esporádicos en la calle. Pero si hay una escena que une la escritura cinematográfica de Luchino Visconti, que emplea el mundo como si fuera un gran escenario de Ópera trágica, con la emoción más intensa que puede sentir el espectador: es el momento de Rocco y Nadia en lo alto del Doumo de Milán. Ahí donde Rocco decide, sin escuchar ni razonar con Nadia, entregarla como sacrificio a su hermano Simone, a pesar de que ha violado ante sus ojos a su amada. Ver la cara de impotencia pero también frialdad de Rocco y la lágrima que cae por el rostro de Nadia. Y cómo se abre a un plano desde las alturas donde vemos a Nadia corriendo y a Rocco intentando alcanzarla… Esto solo puede lograrlo un maestro... Visconti empezó bajo las premisas del neorrealismo hasta abandonarlo totalmente para buscar otros caminos en la narración cinematográfica. El canto de cisne de su concepción neorrealista fue Rocco y sus hermanos, donde el neorrealismo se da la mano con el más extremo de los melodramas. Hay un planteamiento de fondo sobre la clase trabajadora,  pero traza un camino serio de idealismo y lucha. También muestra con fiel realismo el tema de la inmigración y su plató muchas veces son las calles, las viviendas, los descampados de Milán… Visconti da importancia a los rostros de sus protagonistas, pero por otra parte, hay una meditada crítica a la mentalidad católica. El neorrealismo se da la mano con el extremismo emocional del melodrama y la catarsis de la tragedia griega, y de esta mezcla surge la fuerza, el lirismo y el dramatismo de Rocco y sus hermanos…El paroxismo extremo de la tragedia siempre tiene una protagonista: Nadia, o está vinculado a los dos hermanos antagónicos, Simone y Rocco. Por una parte se encuentra la secuencia de la violación de Nadia y posterior pelea de hermanos hasta el desvanecimiento de Rocco. Y, al final, el desgarrador grito-abrazo de los hermanos de Rocco y Simone en la cama…Después de esa catarsis emocional que rompe… una imagen que arranca un suspiro de calma. Un niño, Luca, que va andando, casi correteando, por una calle donde en las paredes están colgados pósteres del rostro de su hermano-héroe atrapado, Rocco.

 

La llegada de la familia Parondi a Milán es, en efecto, el punto de partida más lógico para narrar la historia de una de tantas familias del sur de Italia que a lo largo de todo el pasado siglo huyeron hacia el norte en busca de una vida mejor. Sin embargo, la versión definitiva del guión de Rocco y sus hermanos comenzaba en la localidad de Luca, pueblo natal de los Parondi. Un episodio que, de hecho, nunca fue rodado. Así, nos hayamos ante una familia cuyo origen se evoca a lo largo de la cinta, pero nunca llega a verse. De modo análogo, en el epílogo del film, tampoco se nos muestra la fábrica en la que trabaja Ciro, único de los hermanos Parondi capaz de lograr integrarse de modo no traumático en la nueva realidad social, económica y productiva del Norte. De este modo, tal vez resulte incluso más significativo que lo que nos es mostrado, lo que no lo es, lo que permanece fuera de campo. En otras palabras, no se nos muestran los dos lugares y tiempos en los que la familia Parondi vive integrada en su entorno. ¿Cuál puede ser la explicación de esta omisión? Tal vez, el interés de Luchino Visconti no sea tanto el proceso de integración de la familia lucana, sino el tránsito entre ambas integraciones. De este modo, el foco dramático es depositado en torno a la “deconstrucción” identitaria y el proceso de redefinición de sí mismos de un grupo de personajes arrancados de su tierra de origen y obligados a adaptarse a un nuevo e inédito contexto. El desarraigo de los Parondi es acentuado a través de la figura del omnipresente padre ausente. Es vital señalar que Rocco y sus hermanos son huérfanos. Por lo tanto, emprenden una incierta y drástica aventura en ausencia de una figura de autoridad que pueda guiarlos, manteniendo la ligazón de estos con los valores y las costumbres de su tierra natal. Esto provoca que ellos ejerzan de padres entre sí, con una jerarquía que no sólo atiende a la edad, sino al nivel de integración que cada uno de ellos ha podido desarrollar en su nuevo entorno. Así, podría hablarse de diferentes niveles de integración para cada uno de los cinco hermanos.

 

 

 

 

 

 

El film sigue acertadamente la estructura melodramática del contraste o la alternancia entre la armonía y la desarmonía. Así, situaciones aparentemente armónicas y serenas pueden verse bruscamente comprometidas por la irrupción de un elemento inesperado. Prueba de ello es la llegada inicial de la familia Parondi a casa de la familia de Ginetta (Claudia Cardinale) o la aparición final de Simone en su casa mientras los suyos celebran la victoria de Rocco sobre el ring. Del mismo modo, también la propia escena de la pelea de Rocco se desarrolla con un montaje paralelo al asesinato de Nadia por parte cometido por Simone. Sobresaliente es, en este sentido, el hecho de que, mientras el entrenador de Rocco ordena que se cubra de los golpes de su adversario, Simone ordena también a Nadie “cubrirse” del frío....La arquitectura visual de Rocco y sus hermanos se caracteriza por la sobriedad y el sometimiento al discurso narrativo. Un discurso cuyo conflicto es mas de carácter individual. No nos hallamos ante una película que contenga una fuerte denuncia social. Es más, los Parondi llegan a una ciudad donde no son víctimas de rechazo o discriminación. Por el contrario, el obstáculo de la familia meridional no son las gentes del norte, sino el modo de vida. La modernidad y el consumo, serán las trabas para los recién llegados. El drama de Simone nace de su incapacidad para resistirse al materialismo que ofrece Milán. Ya en la primera escena de la película el joven se muestra fascinado por las luces de los escaparates que ve desde el tranvía. Para poder satisfacer sus deseos materiales, Simone recurre sistemáticamente al hurto. Por el contrario. Rocco no se siente atraído por la modernidad. De hecho, en una escena de lo más inteligente, Rocco ni siquiera sabe como entrar en el coche de Nadia. El personaje que encabeza el título de esta cinta, por lo tanto, será quien trate de mantener los valores tradicionales de su familia. De ahí que la pesadilla de Rocco sea su sufrimiento a vivir en un eterno conflicto entre la fidelidad a su familia o sus necesidades individuales, entre seguir las leyes de la sangre o las de la sociedad civil. En definitiva, la duda entre mantener o no su lealtad a la familia, tema rey en La caída de los Dioses."

 

El Sur de Italia fue siempre la asignatura pendiente de los intelectuales italianos. El subdesarrollo, la pobreza y el desigual reparto de riqueza y poderes tras esa revolución fallida que fue el movimiento de unificación conocido por Il Risorgimento. Visconti en su militancia marxista colaboró a través de su arte cinematográfico para mostrarlo al mundo. En efecto, esa deuda con el Sur la plasmó en tres películas. La terra trema. La segunda sería esta epopeya familiar, Rocco y sus hermanos, de campesinos emigrados y, por último, Il Gatopardo, reflexión social, personal y política de un príncipe gatopardo en la Sicilia convulsa de los cambios y los grandes contrastes. Rocco y sus hermanos se rodó en el año 1960, una época en la que dominaba la Democracia Cristiana, al frente del cual se encontraba un personaje clave de la historia de Italia, Giulio Andreotti, omnipresente, todopoderoso censor implacable que pedía una mirada para Italia más risueña y no este melodrama familiar, el de la familia Parondi. Eran los años del boom económico, Domenico Modugno, Fellini, Adriano Celentano, la novela Il Gattopardo levanta polémica en la izquierda, Sartre publica Crítica de la razón dialéctica, John Kennedy es elegido presidente en USA, pero en Italia el PC sigue marginado dentro del contexto de los pactos. Flota en el aire la presencia de la censura y ambiente de restricción para la libertad de expresión. En Rocco Luchino Visconti se aleja del neorrealismo y entra de lleno en el realismo crítico , en un estilo narrativo directo, concreto, agresivo y casi desbordante casi intolerable en una Italia que continuaba atada a los convencionalismos morales y sociales de los 50, una Italia democristiana, como señalé antes, que se resistía a salir de sus esquemas. En Rocco y sus hermanos hay mucho del cine de Visconti : el tema de la familia y el melodrama operístico que divide en film en cinco actos con el nombre de cada intérprete, los seres abocados a la destrucción, el homenaje a la “mamma”, junto a estos temas, el cineasta milanés toca el tema de la migración interior y el apunte de denuncia que envuelve la película rodada en un maravilloso blanco y negro de la mano de Giuseppe Rotunno, el cual aporta así toda la carga dramática.

 

La aparatosidad melodramática del filme y su sinceridad. Su refinamiento y su violencia. Rocco y sus hermanos encierra dos tipos de crítica. Una, general, contra las circunstancias que condicionan la vida de una familia italiana. Otra, concretada en cada caso, con respecto a las distintas reacciones adoptadas ante tal condicionamiento. En cuanto a su construcción las objeciones fundamentales al film de Visconti son dos esencialmente. La primera la estructuración un tanto teatral de “Rocco” con sus escenas claves, con su ordenación a menudo convencional. No se trata de un defecto sino de una deliberada actitud del realizador que aspira a contarnos una historia y no a mostrarnos un documento. El segundo punto discutible es una cierta grandilocuencia, un efectismo temático y formal manifestado a través de muchos momentos del film debido especialmente a la tendencia y el amor que Luchino profesaba al Melodrama. Luchino Visconti plasma con gran destreza una obra maestra cinematográfica, rodeado en el guión de nombres tan ilustres, como Cecchi d'Amico y Pasquale Festa Campanile. La música preciosista del gran Nino Rota nos envuelve toda la película, la fotografía de Giuseppe Rotunno, superior en planos cortos y magnífica en los generales, completan ésta obra épica. Repito, una película recomendable, para todos aquellos amantes de cine, de corazón sensible, y de pasiones fuertes...Estoy refiriéndome a una obra maestra. La película es un intenso y apasionado melodrama con sabor a tragedia griega. Obra de culto de infinita belleza “Rocco y sus hermanos” es un film fundamental dentro de la filmografía de su autor que emerge como del mejor Visconti y como el punto de inflexión y cambio donde se unen pasado y futuro del cineasta milanés. Imprescindible y obra absoluta de visión obligada en VOS. Sólo quien ha tenido hermanos sabe lo difícil que puede hacerse convivir con ellos. Si somos el mayor tendremos que tolerar mocos y llantos, seremos injustamente acusados de las peores maldades y sufriremos el castigo de la indiferencia y el arrinconamiento, deberemos compartir e incluso perder lo que antes era nuestro, nuestro y sólo nuestro: padres, juguetes o casa dejarán de pertenecernos, el efímero imperio del que éramos dueños se desmoronará ante nosotros. Si somos el menor, pagaremos los platos rotos del príncipe destronado, recibiremos burlas, broncas sin cuento, seremos sus bufones y sus esclavos, nada se nos confiará y siempre nos tendrán por irresponsables, nunca creceremos lo suficiente para que dejen de vernos como enanos quejicas y malolientes. Y sin embargo, cuánto los echamos de menos cuando no están, qué difícil es a veces vivir sin ellos cerca. Tanto o más que vivir con ellos.... Así de extraño es el amor entre hermanos.

 

 

 

 

 

La sangre es la sangre. Por muchas lecturas políticas o sociológicas que quieran buscarse y por mucho que se hurgue en su deuda con Thomas Mann, Zola o Dostoyevski, lo que explora por encima de todo “Rocco y sus hermanos”, lo que articula en definitiva su mensaje, es el amor fraternal, un vínculo que convertido en atadura y malinterpretado puede ser catastrófico y abocar a las más dramáticas situaciones. Durante largos minutos, Rocco es poco menos que invisible. Camuflado en el centro de sus cuatro hermanos, apenas tiene protagonismo. Serán la falta de voluntad de Vincenzo y la debilidad moral y la mala cabeza de Simone las que le obligarán a asumir una responsabilidad que no le corresponde y para la que no está preparado, precisamente porque su amor de hermano le impide ver que la bondad y la comprensión no sólo no son, muchas veces, la respuesta a los problemas, sino que muy a menudo suponen la peor de las soluciones posibles. Es un film soberbio, rotundo y sublime donde los haya. Tiene muchísimas aristas, todas perfectamente pulidas, que nos muestra la realidad de las familias italianas del sur que a finales de los años cincuenta emigraban a otras ciudades. En la película vemos las diferencias entre zonas rurales y las desarrolladas, la importancia de la figura de la madre, la pasión como elemento de destrucción y las situaciones cotidiana como ejemplo de las distintas posiciones ante su nueva realidad. Tiene por tanto una fantástica descripción realista de las condiciones de ese proletariado urbano. Pero esa descripción la hace a través de una inmejorable suma de diferentes individualidades que conforman un fresco francamente admirable. Por ello una de las bazas fundamentales de la cinta es la descripción psicológica de los personajes.

 

Pero su originalidad formal no termina aquí; el cineasta que había realizado ya películas paradigmáticas del Neorrealismo y se había alejado de ese estilo, regresa a sus lindes para poner punto final a su teórico manifiesto con esta obra magistral. No hay películas neorrealistas posteriores a esta, como no hay novelas de caballería reseñables posteriores a “El Quijote”. La contundencia del film de Visconti, pese a no ser puramente neorrealista no permitió la supervivencia de aquel estilo. Aunque la confesada intención de Visconti era realizar una tragedia realista, algo que consigue, y también un melodrama lleno de conflictos. Soy un ferviente y devorador de todos los films dirigidos por el maestro, por supuesto tengo mis favoritas como: Muerte en Venecia, La caída de los Dioses, El Gatopardo, Senso, Luís II de Baviera..... todas ellas de Visconti, quise acercarme así em mi juventud de forma somera a la vida y a la carrera cinematográfica de uno de los directores mas importantes y admirados del Séptimo Arte. Pero no dejo de reconocer la singularidad de este genio del cine que, en Rocco y sus hermanos, “reniega”, dicho sea entre comillas, de sus orígenes aristocráticos, para pintarnos con colores crudos la emigración y la fuerza de la sangre. Debo reconocer que si bien Alain Delon nunca fue santo de mi devoción aquí está soberbio. Sin él la película no hubiese sido igual. Al Cesar lo que es del Cesar. Igualmente, sería injusto no citar a Annie Girardot, una extraordinaria actriz que protagoniza en un espléndido trabajo, las escenas más fuertes y duras de esta obra maestra. 

 

El pulso de Visconti para el neorrealismo era del mejor que se respiraba en Europa. El aristócrata cineasta no había nacido lo que se dice debajo de un puente, pero sus imágenes se expresaban como si se hubiera criado en los arrabales de Roma o en la más pobre entre las aldeas de pescadores. El movimiento realista italiano ya no era un retoño. “Rocco y sus hermanos” se sitúa en el período tardío de los sesenta, en el que se nota la evolución del género. Quizás se debía a que lo descarnado de las tragedias del destino ya contaba con una fotografía más depurada, un poco menos tenebrosa en la forma, unos claroscuros menos acusados, menos “suciedad“ visual. Y también hay que contar con que la misma Italia había cambiado en quince años, desde el final de la guerra. La tendencia a rodar en blanco y negro, sin embargo, se mantiene intacta y gana enteros. Sin saber muy bien por qué, hay películas que perderían mucho en color… Y hay géneros que hicieron del blanco y negro su estandarte. El efecto no habría sido el mismo si hubiéramos visto el tono azul claro de los ojos de Alain Delon, los reflejos castaños de su cabello o el matiz de su piel. Porque Visconti pretendía lucir aquí a su amante y gran estrella francesa como un galán. No debía de ser fácil poner de co-protagonista en una película a un actor que empezaba a poblar los sueños húmedos de gran parte del público, y que no eclipsara en absoluto al resto del reparto. Nada de seductor impenitente que hace arder el aire y quema la calle, sino un muchacho de campo, ingenuo, gregario, en racimo con su caterva de hermanos y la mamma viuda, recién llegados a la selva urbana. La piña familiar, apretada y lustrosa al salir del pueblo, es acometida por las dentelladas de la ciudad y golpe a golpe caen algunas de sus escamas, quedando maltrecha. Pero como todos los frutos fuertes y bien alimentados, resiste. Con las marcas de la penuria. Con huecos donde antes había escamas que no volverán a crecer. Hay una actriz y lo vuelvo a repetir que es Annie Girardot, en un papel de los de recordar, digno de premios y elogios, ni la bellísima Claudia Cardinale, que por otro lado está esplendida en su cometido, la eclipsa. La buena mano del director es de quitarse el sombrero, en un film profundamente italiano, con los coletazos de la crisis de la posguerra.

 

 

 

 

¿El tiempo a pasado por ella?... Supongo...pero siento que es una película redonda....y sobre su duración diré que igual se sufre en ese momento el síndrome de Stendhal, cuando ya no se soporta el exceso de belleza... y no es una película bella.. es un film duro, descarnado, violento, caótica... pero sí, realmente, al mismo tiempo hay algo que la hace única, como la espectacular belleza de los cuatro hermanos adultos. Y para dar punto final a mi artículos, vuelvo a reiterarme y me voy a permitir el lujo de afirmar que el casting me parece insuperable. Alain Delón, Renato Salvatori, Annie Girardor y Katina Paxinau están espectaculares y  perfectos para interpretar sus personajes, pero supongo que era otra época y esa manera tan trágica de interpretar formaba parte de ese momento y de ese enclave geográfico. Es verdad, por nada del mundo cambiaría a ninguno de sus actores, me fascinan todos, porque es una historia en la que este tipo de actuación, encaja, pero tal vez se acentúa mas en Annie Girardot y katina Paxinau, cosa que no sucede con Claudia Cardinale, que desarrolla un personaje mucho más pequeño.

 

Recuerdo, y creo que lo recordaré toda mi vida que, durante toda su proyección he tenido la sensación de estar viendo CINE, con mayúsculas... todo esto te atrapa, te arrastra y te hipnotiza.

 

Queda constancia del genio que es Visconti....

 

Sin duda una película que no olvidaré toda mi vida....

 

!!!ESTO ES PURO CINE !!!.

 

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