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EL SILENCIO DE LOS CORDEROS

 

 

 

 
 

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Espectacular e increíble realización de Jonathan Demme. Es una película que todo el mundo tiene que ver, con sus 20 años a sus espaldas y todos los Óscars, los mejores que a una película se le puede dar, todos merecidísimos. 
Las interpretaciones de Jodie Foster y Anthony Hopkins son sublimes, grandiosas, magníficas. Quedé impresionado, hipnotizado y maravillado con esta película, todo en ella, la intriga y la trama te enganchan desde el primer momento, todo es como una pesadilla. Nadie puede decir que EL SILENCIO DE LOS CORDEROS le dejó indiferente, por unos motivos u otros, es la película que marca a fuego tu mente, te deja helado, por momentos inconsciente, y a ratos embelesado por pensar que estas viviendo algo surrealista. Esa mirada de Hannibal Lecter se quedará en la mente durante mucho tiempo. Cada vez que habla, que gesticula y que se expresa se te corta la respiración. Solo aprecié un lapsus pequeñísimo: que Hannibal Lecter no tenga más escenas. Anthony Hopkins ganó el Óscar al mejor actor principal, pero me hubiese gustado que se le hubiera dado más protagonismo al gran Hannibal. Pero a pesar de todo y que el film cuenta afortunadamente con una esplendida secuela, y se disfruta de él en ellas. Lo mejor que me proporcionó fué todo. Insuperables interpretaciones, una dirección magnífica, un guión asombroso. No le pongo ninguna pega mas, pero lo peor que sentí el día que fuí a verla, es que la película tiene fin.



Con pocas películas, te quedas con la sensación de haber visto una obra maestra. Esta es una de ellas. No encuentro otra manera de comenzar mi comentario acerca de este film, que resaltando con mayúsculas mis razones para calificarla como !!BRILLANTE!!. Esta película no se anda con rodeos y va directo al hueso. Logra un suspenso terrorífico desde las miradas gélidas de Hopkins y Foster. Se adentra en los miedos mas íntimos de las personas y no se desprende, se apodera de nosotros con tanta fuerza que no necesita de sangre excesiva, ni de planos desagradables. Es todo muchísimo más eficaz. Es el resultado en conjunto, tener una dirección sólida y un guión combinado con excelentes actores, brindando un resultado mágico e inmejorable, sin necesidad de los dichosos efectos especiales. Nos va a mantener al borde del asiento en todo momento. Se hicieron mas film sobre Hannibal Lecter, pero ésta es la mejor de la trilogía. Una línea aparte merece Anthony Hopkins; genial como siempre, insuperable como un dios, logra que su mirada nos aterre, nos paralice en ciertos momentos, pero al mismo tiempo cautiva e intriga. Uno de los mejores Films de suspense y terror que he visto a lo largo de mi vida como cinéfilo. Vuelvo a repetir y no me canso, de recomendar su visión, no una, sino varias veces, porque estoy seguro, de que jamás la olvidarán.

 

 

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS, es una película que en mi opinión se nutre de las increíbles actuaciones de Hopkins y Foster. ¿A quién no le cae bien Hannibal Lécter? Puede que coma hígados y despedace a la gente, pero tiene unos modales mejores que la reina de Inglaterra, y eso lo hace único. En cuanto al guión me llamó la atención, al menos en esos diálogos entre asesino y policía, que merecen un sobresaliente por mi parte. Es una buena experiencia, que te llega a absorber del todo, excepto cuando aparece Lecter, que todo se transforma y pasa a ser una atracción visual única. Foster también lo hace muy bien, sus gestos y miradas están muy cuidados, su belleza hace el resto. Una cosa que me dejó descolocado es el trato que se le da a la homosexualidad. Seguramente es porque sus trazos son superficiales, pero creo que entra un poco con calzador, a pesar de explicarse al final. Eso sí, estoy seguro de que siempre que escuche la palabra "caníbal" me vendrá a la cabeza el rostro de Hopkins susurrando:

"Quid pro quo Clarice, tú me lo dices y yo te lo digo"

Es envolvente, subyugante, hipnótica y estremecedora la adaptación de la obra de Harris. Films con asesino en serie hemos visto cientos, pero en esta cinta el asesino no es el centro de la trama. Partiendo de una buena novela, Ted Tally elaboró un guión que toca asuntos como la integridad humana, la perversión y la soledad. Anthony Hopkins realiza una interpretación más allá de lo profesional, excelente y perfecta. Es un psicópata heroico que, gracias a una extremada inteligencia y elegancia decimonónica, descubre un juego de lógica perversa a su pupila Clarice, a la vez que la ayuda a exorcizar los demonios interiores a través de diálogos soberbios y espeluznantes....¿quién no recuerda la explicación de por qué chillaban los corderos?. La fotografía sucia y enfermiza, el guión admirablemente preciso, la dirección con respeto y frialdad, y los papeles inolvidables del dueto protagonista y los secundarios, son inolvidables bazas de esta angustiosa y clásica película que posee un par de secuelas, pero lejos de la maestría de esta obra que nos ocupa, que es imprescindible.

 

Hoy en día me sorprende que un film como este lo realizara un director tan plano como Jonathan Demme, aunque tampoco quiero ser excesivamente crítico con él, pues también reconozco su extraordinaria labor como parte del éxito del film. Un éxito que va más allá del económico. EL SILENCIO DE LOS CORDEROS, ha pasado a ser una referencia en los temas de asesinos en serie, género que tiene mucha aceptación comercial, pero desiguales tratamientos cinematográficos en general, pocas películas pueden competir con este clásico. Al pensar mas detenidamente en su mediocre director, pienso que el gran acierto de éste fue el tratamiento humano que otorga a sus personajes, creando una empatía especial hacia la agente Starling, víctima constante de Hannibal Lecter y que el público compartirá con ambos una tremenda y espeluznante aventura. Tiene su lógica llegar a la conclusión de que en otras manos, se hubiera perdido su intensidad emocional y podría haberse convertido en un funcional desfile de idas y venidas, corriendo detrás del asesino, algo de lo que afortunadamente el director huyó. La humanidad de la joven agente del FBI será el pilar principal de la historia, lejos de ver a un profesional seguro de sí mismo, tenemos delante la inteligencia, inexperiencia y fragilidad de un ser humano luchando con un monstruo veterano, frío y calculador que tiene la posibilidad de parar a otro monstruo, para lograrlo utilizará la dramática vida de Clarice como moneda de cambio y satisfacción de sus tenebrosas intenciones, que radican en el gozo de conocer los rincones oscuros que atormentan a la joven policía. He aquí un duelo emocional a todos los niveles, que eleva a la categoría de obra maestra esta joya, que goza de muchas virtudes y entierra por completo sus pequeñísimos lapsus, que no dejan de ser meras licencias argumentales.Precisamente en este punto, está la elaboración del personaje de Lecter, su magnetismo acapara nuestra atención para creer que todo lo que hace tiene una lógica, algo que fríamente cuesta entender, como cuesta entender su supremacía como ser, capaz de oler a distancia y reconocer el perfume de Clarice a través los pequeños agujeros de su jaula, o ser capaz de escapar de sus captores, pequeños guiños circenses por los que sin embargo te dejas llevar sin darte cuenta. La historia está mas que bien elaborada, Ted Tally compuso un guión impresionante, jugando a dos bandas con situaciones paralelas que complementan los personajes, logrando una brutal tensión que concluye de forma magistral. EL SILENCIO DE LOS CORDEROS, entra en el templo de la historia del cine, por ser un exponente saludable, destinado a estremecer y emocionar.

 

 

Lo que, en manos de cualquier director de clase B, habría sido otro thriller truculento sobre un psychokiller, aquí obró el milagro y se convirtió en todo un referente del género y, por demás, un clásico. ¿Los culpables? Una impresionante Jodie Foster interpretando a una poseedora de una hermética y extraña fortaleza, Clarice Starling, un Jonathan Demme, al que admiro en este film y obvio de mala gana sus anteriores trabajos, Aquí está en plena forma y, ante todo, y lo he dicho un millón de veces, un actor, un personaje, un rostro, una voz y una mirada que han calado en el imaginario colectivo como pocas veces en la historia del cine. Hablo, de mi querido y admirado Anthony Hopkins y su Hanibal Lecter, toda una terrorífica recreación que provoca fascinación, amor, odio, repulsión, admiración y miedo, todo unido aunque parezca una locura. Pues su Hanibal "el caníbal", nace de la propia locura, se introduce en tu mente y te seduce con sus palabras, cuando en realidad te está aterrorizando con los miedos más oscuros y profundos y que él conoce tan bien. Hopkins se convierte, como por arte de magia, en todo un hito del cine con la figura del psicópata más inquietante, inteligente, elegante y turbador que se haya visto jamás, un virtuoso de la palabra y del horror, con una cultura y gusto exquisito. 

 

Ningún film llegaría a ser una gran película sin un afilado guión, sin una excelente fotografía, sin sobria dirección y sin la atmósfera opresora que envuelve como en este caso a EL SILENCIO DE LOS CORDEROS. No resultaría tan sobresaliente también, de no ser por su seco y elegante uso de la violencia, por esa sutil narración y los brillantes diálogos que están presentes en las demoledoras sesiones entre sus dos protagonistas a merced de una especie de relación psicólogo-paciente, aunque ésta es mucho más íntima y abrupta, siendo imposible discernir realmente quién interpreta qué papel. clavándonos en la butaca del cine, a través de tétricos pasadizos repletos de oscuros recovecos y horribles sorpresas. Y el resultado es lo que para mi siempre representará; un diamante en bruto, que al ser pulido se ha convertido en uno de los mejores retratos de un asesino de hoy y de siempre.

 -"¿Han parado ya de chillar los corderos, Clarice?"-

 

 

 

Si una de las películas más aplaudidas de la historia del cine, poco se puede decir sobre ella que no se haya dicho ya. Fascinante proyecto de repercusión internacional que hizo escuela; marcó un antes y un después en su género. "El silencio de los corderos" demostró cómo el lenguaje cinematográfico puede sofisticar y desarrollar minuciosamente un género tan superficialmente reutilizado como el terror. En escasas ocasiones la comercialidad de una película ha beneficiado tanto a su calidad artística. Una cinta explícita de un efectismo sobresaliente y muy atrayente cuyo impacto visual se ve incrementado por la gran solidez de su narrativa y el poderío de sus interpretaciones. El director Demme sorprendió a comienzos de los noventa con esta historia adaptada de una novela. Su poliédrico argumento es inquietante. Yo la tengo en mis recuerdos, como una proeza cinematográfica, que suelo visionar de vez en cuando, donde la mayor virtud está en cubrir su lado más terrorífico y macabro mediante un suspense psicológico profundamente atractivo que nutre los diálogos. Una profundidad que roza la teatralidad y define perfectamente el perfil de los seres que a van dibujando en un oscuro tapiz. La planificación es vibrante y la dirección aprovecha, trasladando y situando la cámara con decisión, sabiendo cómo mantener la atención del espectador en torno a una trama comercial que se centra en la búsqueda de un homicida sistemático al que llaman "Bufallo Bill": un asesino cuya patología le impulsa a secuestrar y desollar a sus víctimas. Clarice Starling, una estudiante del FBI licenciada en psicología y criminología, es solicitada para contribuir con su ayuda a la misión. Para ello, le es encargada la visita en prisión al la persona que puede ayudarla: el Dr. Hannibal Lecter, un terrorífico psicoanalista caníbal extremadamente inteligente. Quiero volver a decir que Hannibal Lecter pasó inmediatamente a la historia de la cinematografía mundial por la sorprendente interpretación de un monstruo llamado Anthony Hopkins. 

Recalco sin descanso el doble efecto de la comercialidad de la cinta. Por una parte, la historia, la intriga, el color azulado, los ojos de Hopkins, el aroma que despide de muerte, de suspense en sol mayor con sus melodías encadenadas. Todo llamó hace años mi atención y despertó mi interés, sobrecogiéndome siempre por igual. Y jamás podré dejar de ver y escuchar las secuencias que comparten Hopkins y Foster, desbordantes de una intensidad narrativa que me abstrae en la psicología de los personajes. Pero al mismo tiempo, todo ello es logrado sin desviarme la conciencia de que estoy contemplando lo que no deja de ser una gran película de enorme factura audiovisual. Una factura repetida posteriormente con otros Films, pero con menor fortuna. EL SILENCIO DE LOS CORDEROS es una obra mayor del cine contemporáneo.

La justa recompensa y también sorpresa fué en la ceremonia de los oscars, que la catapultaron a formar parte de la historia del cine, pero también a convertirse en un producto de consumo y a formar años después de la habitual parrilla televisiva... y a estar injustamente colocada junto con "Gladiator" o "Braveheart", que nada tienen en común.. No sería justo que con el tiempo le desprendieran de esa etiqueta de "cult movie".

 

 

Jonatham Demme y Ted Tally desde sus títulos de crédito nos adelantan lo que vamos a ver: una mujer brillantísima que consigue todo a base de sacrificio, arrojo y esfuerzo. La soledad que le rodea y que le hace sentirse "diminuta" en un mundo de hombres. La ropa que luce en todo el filme, dos tallas más grande, lo demuestra. Lista como un demonio. Capaz de mimetizarse y lidiar con su jefe a modo de trepa, con un baboso con mucha pluma que intenta ligársela y sobre todo con el asesino más sádico y caballero de la historia en un dos por dos que ha creado escuela. Clarise guarda un as en la manga. Un golpe de efecto que da título al filme y posiblemente la razón por la que una mujer tan fría y sádica como ella no se convirtió en lo que hay al otro lado del cristal o encerrado un sarcófago. La elección de los tres personajes principales: Clarice Starling, Hanibal Lecter y Búfalo Bill. Los tres con ojos azules, no es mera coincidencia. Cuentan que mucha gente abandonó las salas de algunos cines en EEUU en la secuencia de la autopsia, pero fue uno de los filmes estrenados en salas comerciales más provocadores en su momento. Ningún "final cut" o censor a golpe de tijeras evitó que la versión inicial no prevaleciese. Por otro lado el tiempo pasa factura. Y en estos momentos resulta para nada repulsiva y mucho menos provocadora. Su estética ochentera tampoco ayuda mucho. De ahí tal vez que me parezca un filme con sabor a clásico. Con suficiente fuerza para perdurar dentro de cincuenta años. EL SILENCIO DE LOS CORDEROS se convirtió en un fuerte referente para numerosos filmes que intentaron repetir la fórmula. Mi opinión puede haber envejecido con el paso del tiempo, aunque lo dude, pero queda el esqueleto de un guión brillantísimo y con profesionales de los que no se encuentran ahora. La favorita de ese año, "J.F.K.: caso abierto", pagó los platos rotos y fue devorada vivita y coleando. Como le gusta al Dr. Hannibal Lecter.

 

 

 

FRASES DE HANNIBAL LECTER

 

 Si le soy sincero estoy considerando muy seriamente... el comerme a su esposa.

Que queda en ti que yo pueda amar?

Como dice la canción, el abrigo es demasiado rojo.


Cuando el zorro escucha gritar a la liebre siempre llega corriendo, pero no para ayudarla...


"Starling no lo entregó porque no lo recibió, no lo recibió porque no fue enviado, no fue enviado porque Lecter no lo escribió, el no lo escribió, porque lo hice yo!"

 

 

 
 

A lo largo de mi vida como amante del cine he leído cientos de criticas sobre todo tipo de Films, unas superficiales, otros tratan en este caso a EL SILENCIO DE LOS CORDEROS, como una película ", ¿Pero, que es una película , es posiblemente que todo los espectadores coinciden y van en masa a verla como sucede con LO IMPOSIBLE, lo malo es que entre esos clichés de los que se alimenta la crítica "culta", es para desprestigiar determinadas creaciones. Así dirían que este film se basa exclusivamente en el efectismo psicótico, que hace que las escenas escabrosas, necrofilias o caníbales estén dirigidas solamente el espectador-hembra que las capta, las digiere, y luego las vomita a amigos o conocidos, contribuyendo con ello al éxito sistemático del "producto", detalle en el que difiero, así no se debe ver al cine. Otra crítica nos podría hablar de la inverosimilitud del guión. A mí me da la impresión que quien dice esto ignora que el arte es una pura "convención" y que su objetivo primordial es estimular la imaginación y la fantasía, y no dar fe notarial de los hechos de la vida corriente. En este sentido, el protagonista, Hannibal Lecter, es tan verosímil como pueda serlo Jack el Destripador. Otra sutileza que leí: ¿por qué no considerar al protagonista como una imagen, un símbolo tal vez un "iluminado"? Al fin y al cabo, han existido pueblos caníbales. ¿Por qué no podría proceder el "horror" del error de considerar a nuestra cultura como el "patrón indiscutible" de cualquier cultura? En ese sentido, el personaje es perfectamente lúcido y verosímil: la lucidez del individuo que se enfrenta al entramado social con una única arma, su "psicosis". Y naturalmente, como en la trama se trata de atrapar a un psicótico, nada mejor que recurrir a otro psicótico. La relación Clarice-Hannibal va también un poco más lejos de la evidencia, otra vez el simbolismo: Precedentes como: King Kong, La bella y la bestia o las dos caras del Dr. Jeckill. Tal relación, profusamente ilustrada en toda la historia del Arte Narrativo, incluso de todas las Artes, tal vez no tenga otra justificación más que la de enfrentar al Bien y al Mal para ver las dos caras de una misma moneda. Otra conclusión: la fascinación mutua de los dos personajes no puede perderse de vista, porque a la postre es ahí donde reside la fascinación de el espectador. Y por último, ¿no podemos ver al protagonista como símbolo asimismo de la "libertad", la libertad sin condiciones, lo que también provoca fascinación y miedo al miedo al mismo tiempo? ¿Acaso no es Hannibal Lecter uno de los personajes más carismáticos del cine de todos los tiempos precisamente por escenificar al hombre libre, auténticamente libre, sin presión social alguna? Claro está que esta libertad es simbólica, utópica, de ahí que esté preso, amordazado, y en ese sentido preciso, el absoluto control que ejerce la policía y las instituciones carcelarias no son más que el reverso de la absoluta libertad a la que aspira. Ultima conclusión: ver más allá de la subtrama secundaria es absolutamente necesario para valorar el film. Y el final abierto a posible segundas partes, no deja de ser un símbolo inquietante.

 

 

Hay tres puntos culminantes en esta obra con mayúsculas a parte de la intensa relación de los protagonistas. El planteamiento en la secuencia rodada en Memphis, su giro inesperado antes de su desenlace y la agobiante escena llegando al final de la película. Estos tres hechos hace que este thriller se convierta en leyenda. Atrevido me siento al pronunciar que esta película es puro cine de misterio porque consigue que te mantengas con la atención y los cinco sentidos perfectamente agudizados. El fallecido director Demme ante su mejor dirección sacando lo mejor de sus actores al máximo, rodando con una meticulosidad impecable y con un acierto majestuoso dando a cada parte del filme la intriga necesaria. No hay que olvidar que en el papel del personaje Hannibal Lecter acierta con plenitud. Anthony Hopkins es un actor de culto, astuto también por los planos que ofrece mostrando cada detalle. Fantástica tarea la de un director mediocre que actualmente descansa en paz. Anthony Hopkins interpretando por primera vez a uno de los asesinos más temibles en la ficción gana en mayoría por la serie de gestos que nos regala y la creíble actuación que aprovecha. Es tan penetrante su mirada en cada plano que da auténtico terror, con una Jodie Foster que se mantiene como un flotador a lo largo de el océano, pero lo le restemos en lo que sobresale, indudablemente saca el máximo partido a su personaje sabiendo de antemano la dificultad que representa y competir con alguien tan enormemente grande como Hopkins..

Dudar de esta maravilla cinta sería descabellado, un producto inteligentemente realizado que no se olvidará en mucho tiempo gracias al gran trabajo del director y el protagonismo absoluto de Hopkins enseñando que se le puede sacar partido a un desvariado personaje dotándole de gran inteligencia como nos muestra el escritor Thomas Harris en su versión novelística.

 

El magnífico actor Anthony Hopkins siempre tendrá mucho que agradecerle a esta película, pues sin duda gracias a ella, se ha ganado la inmortalidad en la historia del cine. Y es que "El silencio de los corderos", que ya de por si es una gran obra, siempre será recordada por la magistral interpretación de su actor masculino protagonista. Pero hay mucho más en esta trama, la cual es una maravillosa adaptación del famoso libro de Thomas Harris. Jodie Foster tampoco se queda atrás en sus registros interpretativos y esa colosal contienda entre ambos personajes, es lo que hace principalmente elevar tanto las cotas de este trabajo de Jonathan Demme. En "El silencio de los corderos" se pueden encontrar grandes dosis de intriga, de suspense, de misterio y por encima de cualquier cosa, unos diálogos geniales y una historia perfectamente llevada desde su principio hasta su fin. Si además el final no desmerece en absoluto, pues nos encontramos ante una grandísima película en todos los sentidos, ante la cual, lo mejor que se puede hacer es disfrutar.


Para mí forma parte de la historia del cine, con escenas y pasajes inolvidables, si piensan como yo, no duden en tenerla entre sus favoritas y recomendarla.

 
Que triste, como cambian los tiempos, lo que por aquel entonces a los que éramos mas jóvenes, nos parecía una escena de lo más fuerte hoy suena a tontería comparado con lo que se ve ahora, por ello me alegro de haber sido joven por aquel entonces y no ahora, probablemente ahora lo sea... pero que placer malvado constituía en aquel entonces ojear esta cinta para contemplar la escena. Una historia buena, con múltiples ramificaciones, en la que no solo salen a la luz los demonios personales de los psicópatas, sino también los de los propios héroes, y otro chalado de lujo como "Búfalo Bill" junto a una agente intimidada por vivir en un mundo de hombres conforman el panorama de este auténtico clásico, cuyo paso a la posteridad lamentablemente se verá enturbiado por diferentes subproductos en forma de secuelas.

 

 

 

"El Silencio de los Corderos" es sin duda un clásico del cine, pienso que esto se le debe en parte a la gran gran actuación de Anthony Hopkins, si bien es cierto que no es más que otra película de asesinos seriales, también es cierto que el personaje de Hopkins ha trascendido a lo largo de los años y difícilmente podemos encontrar una persona que no haya visto el film. No es que la película sea sobrevalorada, lo que sucede es que fue, sin duda, la inspiración de filmes como "Seven" y tantas otras, EL SILENCIO DE LOS CORDEROS, hizo importantes aportaciones al género y eso se traduce en que permanezca vigente en la mente de las personas que tanto disfrutamos y seguidos disfrutando con ella. 

Hanibal Lecter es uno de los criminales clásicos de la literatura y el cine, no podía ser interpretado por nadie más que por Hopkins.

¿Quien podría tener esa personalidad y esa mirada tan expresiva y espeluznante?

 

 

 

PREMIOS OBTENIDOS:

 

Óscar 1991

Globos de Oro 1992

Premios Saturn 1992

Premios BAFTA 1991