TESTIGO DE CARGO

 

 

 

 

 

 

Al público no hay que dárselo todo masticado, como si fuera tonto. A diferencia de otros directores que dicen que dos y dos son cuatro, Lubitsch dice dos y dos...Y eso es todo. El público saca sus propias conclusiones.

BILLY WILDER

 

Viendo Films como este, uno se pregunta si el cine de entonces era mejor que el actual. Personalmente creo que cada época tiene malos, mediocres y buenos Films, pero sin dudarlos existen mas grandes obras maestras, de autor y de culto. Esta es una de ellas...

 Totalmente recomendable.

 

 

 

Es la película numero 15 en la filmografía de Billy Wilder. Escrito por él, Harry Kurnitz y Larry Marcus, adaptación de la obra de teatro "Witness for the Prosecution", de Agatha Christie, que publicó como un relato breve en 1925. Sé rodó en los platós de MGM Estudios, con un presupuesto inicial de 3 Millones de dólares. Producida por Arthur Hornblown Jr., y su estreno mundial fué en diciembre de 1957. Fué todo un acontecimiento a nivel cinematográfico, porque reunir en un film actores como Marlene Dietrich, Tyrone Power y el siempre recordado Charles Laughton, dirigidos por el maestro Wilder, no es nada fácil de encontrar hoy, ni en aquellos años, ni creo que en ningún momento del brillante Hollywood, salvo excepciones.



La acción del la película tiene lugar en Londres. El famoso abogado londinense sir Wilfrid Robarts, convaleciente de un infarto de miocardio, es asistido OBSESIVAMENTE por la enfermera Miss Pimsoll. Acepta defender a Leonard Vole, casado con la alemana Christine, al que se le ha acusado de asesinato.

 


El film acumula ingredientes como drama, misterio, thriller, a los que se añade elementos de comedia de humor. Wilder asume la adaptación de la obra de Agatha Christie a instancias de Marlene Dietrich, su gran amiga, Marlene quería que Wilder tomara las riendas del film y así ser la segunda colaboración entre ambos. La obra tiene un tono teatral, ya que la mayor parte de la acción se desarrolla en el despacho de Robarts y en la sala del juicio. Intercala sugestivos flashbacks que explican antecedentes de la acción. La narración es brillante y fluida, la puesta en escena es excelente, los diálogos son magníficos y las interpretaciones memorables. La atmósfera de misterio y de intriga se desarrolla en un crescendo bien administrado, que absorbe la atención del espectador. Los personajes están bien definidos, sobre todo el del abogado defensor: gruñón, cascarrabias, testarudo, sagaz, lúcido e intuitivo. La obra enseguida obtiene el favor del espectador, que se hace cómplice del abogado. El relato está salpicado de humor, que se basa en palabras y expresiones de doble sentido, en unas relaciones de amor/odio de Robarts y la enfermera, unido a la sagacidad del abogado. No faltan constantes Wilder, como el encendido de una cerilla, coches de época, estaciones de tren. Como sucede en el film inolvidable EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES, el protagonista desea una última oportunidad. La lograda intensidad del suspense hizo que el film se comparara con los de Hitchcock, de quien Wilder toma aquí elementos tan característicos como un falso culpable, la mujer rubia que gobierna al hombre, giros argumentales... Son deliciosamente cómicas las profesiones sucesivas del acusado: probador de juguetes infantiles en unos grandes almacenes, reparador de máquinas extrañas, inventor de una batidora de huevos que separa la yema de la clara. La música, de Matty Malneck, ofrece una partitura emotiva e intensa, como el amor, la confianza y la decepción. No hay temas sorpresa. Y como un enorme regalo, añade la canción "I Never Go There Any More", que Christine (Marlene)canta en un cabaret nazi. La fotografía en blanco y negro de Russell Harlan, presenta planos largos, numerosos planos a cámara fija, movimientos de barrido horizontal y encuadres desde posiciones diversas e intercambiables. Todo un gozo para el espectador.

Sin ninguna duda estamos ante una de las mejores películas del maestro Wilder. Estamos ante una obra maestra. Se ha dicho que es la mejor adaptación de una pieza teatral de Agatha Christie, considerada como una de los mejores traslados para el cine partiendo de un relato. Lo primero que quiero destacar es el guión, es perfecto, sólido, ligero... con todo el sello de garantía de Wilder. Lleno de un humor extraordinario, con diálogos llenos de ironía, de humor... Y también donde se deja ver esa sentimentalismo especial del maestro, conjugado con su particular ironía. Ambas cosas bien enlazadas. Es una película de actores, destacando evidentemente el gran Charles Laughton, haciendo aquí uno de sus mejores trabajos. Interpretación tan portentosa que deja sin habla. Yo creo que junto con “Tempestad sobre Washintong”, esta es su mejor interpretación, está en el mejor momento de su vida. Destacar a Marlene Dietrich, muy pocas veces ha estado tan maravillosa como aquí. Su presentación y su puesta en escena es soberbia. Y por supuesto otro gran actor y figura mítica del cine: Tyrone Power, en su última interpretación, pues moriría meses después rodando SALOMÓN Y LA REINA DE SABA en España. Wilder hace una excelente dirección de actores, hace que los personajes sean todos entrañables y les da esa encarnadura vital. La propia Agatha Christie reconoció que Wilder había conseguido hacer sus personajes más humanos.

 


Es una película que reflexiona sobre la moral en el ejercicio de la defensa, la duplicidad de testigos, una película sobre la traición, la pasión, la frustración... En este sentido en una película que se anticipa mucho a su siguiente film: LA VIDA PRIVADA DE SHERLOCK HOLMES, en el sentido de retratar la curiosidad y la frustración del investigador. Es una película de detalles, de esos detalles con importancia y que revelan el carácter de los personajes; el monóculo, las pastillas, el termo, los sombreros, los puros... En definitiva estamos ante una obra maestra por la que no pasa el tiempo, sino que conserva su frescura. Es una película de una fluidez narrativa tan conseguida que el espectador entra y se siente participe de ella. En ese sentido es una película totalmente joven, que ha resistido el paso del tiempo. TESTIGO DE CARGO está llena de escenas inolvidables y entrañables. Por ejemplo cuando Laugthon prueba el ascensor, varias veces arriba y abajo, revelando su lado más infantil. Otra escena maravillosa la encontramos casi al final, con Marlene Dietrich detrás de la puerta escuchando el veredicto con el alma en vilo, es la mirada de una mujer enamorada que lo ha hecho todo por intentar salvar al hombre que quiere. Y con un final brutal que merece capítulo a parte, donde Wilder demuestra hasta que punto se puede rizar el rizo.

 

Charles Laughton da vida a un prestigioso y entregado abogado cuya salud que se encuentra bajo la estrecha vigilancia de una preocupada enfermera de la que desearía librarse. A pesar de que los médicos no recomiendan al prestigioso defensor Sir Wilfrid Roberts aceptar casos importantes que puedan estar ligados a fuertes emociones que perjudicarían la salud del letrado, éste hace oídos sordos y junto a otro colega toma las riendas del caso perseguido por las tabletas, inyecciones y cuidados que le proporciona su enfermera. Tiene en sus manos un caso de asesinato y como acusado a un Tyrone Power, de interminables registros interpretativos, a quien se le imputa el asesinato de la millonaria señora French para adquirir su herencia, móvil demoledor que su abogado, Sir Wilfrid Roberts, intentará derribar ante la sala del juicio. TESTIGO DE CARGO es un film de visión indispensable y es sin duda una de las mas sobresalientes de esta categoría. El trabajo de todo su reparto es intachable y se nota la magia del director y se agradece enormemente el carácter del que se dotó al personaje de Charles Laughton, bañado en un malhumor encantador que le convierten en la joya de la corona, una gran as que saca Wilder de la manga y que consigue que finalmente quedemos prendado de ella. Todo el cine de Billy Wilder gira alrededor de una idea fija: la mentira es el motor del mundo. Cuando se rastrea a fondo en su filmografía, no encontramos más que seres conmovedoramente patéticos atrapados en mascaradas, bañados de barro por la fuerza de las historias que ellos u otros han ideado y en las que deben representar un papel que no es extraño que acabe devorándolos, muchas veces entre risas crueles, la fea cara de la vida a la que se han visto arrastrados. Vendedores de seguros cínicos y amorales, apocados e ingenuos empleadillos, guionistas aprovechados, periodistas poco escrupulosos, cuñados caraduras, policías convertidos en proxenetas por el amor de una puta. Los personajes de Wilder viven en un mundo de falsedades, engañan y son engañados y acaban experimentando, en un momento u otro y de una u otra manera, las desagradables consecuencias de ver arrancada la máscara que cubre su rostro y a través de la cual contemplan el mundo. Lo que ven entonces es el escenario desnudo que les devuelve, acabada la farsa, las verdaderas dimensiones de sus miserias.

No olvidaré nunca el rostro de Tyrone sentado en el juicio, su rostro, sus enormes ojos asombrados, taciturnos, anhelantes, o la majestuosidad de una Marlene, mas Dietrich que nunca y la inteligencia de un abogado con matices de "bandeja de plata", son mis tres tesoros del film, admiró y seguiré admirando estos nombre que son leyenda en el cine que corre por mis venas, haciendo que mi vida sea lo mas satisfactoria posible. Sin ellos, y muchos como ellos mi madurez se alimenta, se nutre y afilo estos artículos que tanto representan para este cinéfilo que comenzó a amar el séptimo arte con siete años. Como dato anecdótico quiero reseñar el interés que tenia Marlene sobre Tyrone, le perseguía por el plató, le regalaba cajas del vino mas caro y hasta una cigarrera de oro con sus iniciales, pero el actor se comportó siempre ante su compañera de trabajo como un profesional caballeroso, y Marlene solo pudo conseguir tras el rodaje del film, mantener una amistad limpia y absolutamente fiel.

 


Se ha comentado y se sigue haciendo que “Testigo de cargo” es una de las películas más dispares de Billy Wilder, que apenas se nota una comparación con sus anteriores trabajos, creo que él quiso que hasta cierto punto es posible que fuera así. Se trata de una adaptación de Agatha Christie en la cual Wilder apenas introdujo cambios, salvo en momentos claves del guión y que el genio vienés se propuso dirigirla, como él mismo confesó, como un simple desafío: quería rodar una film Hitchcock mejor que las de Hitchcock. Todas sus aportaciones mas destacadas se limitaron a modificar el papel del abogado Sir Wilfrid Roberts, rehecho aquí a la medida de su amigo Charles Laughton, a quien le acompaña una enfermera tan severa como risible, encarnada por una irrepetible Elsa Lanchester, (esposa de Laughton en la vida real), cuya actuación le valió una nominación al Oscar. Los divertidos y feroces diálogos entre Laughton y Lanchester, pasan por ser lo más genuino de Wilder, donde él abrió mas la mano a su estilo de maestro indiscutible. Sin embargo, viendo cómo se recrea Wilder en las escenas judiciales, encaradas como si de una obra teatral se tratara, en las solemnes fórmulas de los letrados, en sus rimbombantes parlamentos y sus réplicas y contrarréplicas tintadas de veneno, en los giros abiertamente melodramáticos del argumento, uno no puede dejar de preguntarse si el maestro no estaría hurgando en su tema favorito: las falsas apariencias y sus efectos sobre los seres humanos, Acentuando por ello su aire de representación teatral, de artificio que no oculta su tramoya, cuyas pirueta y tirabuzón final dejan al descubierto los rostros de sus protagonistas y desmienten así esa simetría que, como muy bien sospecha Sir Wilfrid, la vida tiene dos caras y nosotros seguimos buscando la verdad en el gran teatro del mundo.

He de confesar que mi admiración por Billy Wilder viene de muchos años, después de admirar su excelente EL CREPÚSCULO DE LOS DIOS, solo con este film bastaría para considerarle un genio del séptimo arte con mayúsculas. Seguramente se podrán contar con los dedos de una mano los directores que alcanzan su  nivel, el cual le permitió abarcar todos los géneros de manera extraordinaria. Su aportación al cine no tiene adjetivos, es simplemente: WILDER. TESTIGO DE CARGO es brillante, divertida, convincente, intrigante y definitivamente sorprendente en su final. Te deja sin aliento gracias a ese frenético ritmo lleno de diálogos sugestivos e ingeniosos y a unas sobresalientes interpretaciones sin excepción, que se apoyan en un maravilloso guión. Mención aparte merece Charles Laughton, que como bien decía siempre Billy Wilder:

-" Probablemente sea el mejor actor de todos los tiempos. Su sola presencia era capaz de llenar la pantalla"-

 



Película recomendable, a la que el paso del tiempo no resta frescura, sino todo lo contrario.

Gracias de corazón señor Wilder, estés donde estés.

 

Si uno está cansado de revolotear por las salas de cine buscando algo más que efectos especiales del siglo XXI o historias que ya hemos visto, sólo tiene que echar la vista atrás y reencontrarse con el cine clásico, un arte que no me vio nacer pero ya me estaba esperando. Los movimientos de cámara, las actuaciones, un buen montaje, la fotografía, la dirección artística, una banda sonora acertada, todos estos elementos son necesarios para realizar un buen film, incluso los efectos especiales. Pero si no hay nada que contar, ya podemos juntar a Spielberg con Jack Nicholson, Nicole Kidman, John Williams y Alejandro Amenábar, que sólo tendremos mas de lo mismo. Y es que si por algo destaca TESTIGO DE CARGO es por la historia que nos cuenta sin más ayuda que un par de escenarios, por los comentarios adelantados a una época en HOUSE, de Sir Wilfrid Roberts y por un desenlace que borda un elemento imprescindible del cine, el guión. Excelente película del maestro Wilder, un delicia cinematográfica indiscutible. Es una cinta fantástica, que desde el primer hasta el último plano te mantiene expectante y partícipe de su trama. La intriga va creciendo a medida que avanza la película, cosa que no podía ser de otro modo viniendo de una adaptación de teatro de Agatha Christie. Excelente film de actores con un trío soberbio en el que Charles Laughton hace uno de sus mejores papeles, un genial abogado que se hace cargo de un difícil caso criminalista estando enfermo y poniendo en peligro su vida. El personaje derrocha simpatía por todos lados y hay momentos verdaderamente cómicos y muy agradables, además del suspense. Marlene Dietrich está como es costumbre en ella...!!genial!!! y está Tyrone Power, mi fetiche de adolescencia, esta vez sin capa y espada, pero dando el toque dramático exacto en todo momento, acentuandose en los cinco minutos finales.
 

Es una obra maestra, una de esas películas que cuenta con la virtud de poder ser visionada una y otra vez, y a pesar de conocer el final, una clave que se encuentra muy bien escondida en el film, la ves de nuevo y vuelves a introducirte en la historia por lo bien desarrollada que está. Es una película que no baja el ritmo nunca y siempre fascina. TESTIGO DE CARGO constituye también una de las mejores películas judiciales junto con "Matar a un ruiseñor y Anatomía de un asesinato." Hay que destacar su excelente final, donde Wilder riza el rizo. Es un film que juega con el espectador e incluso con el personaje de Charles Laughton, que al final se siente decepcionado con su cliente, al que había defendido creyendo en su inocencia después de la genial prueba del monóculo. Esta decepción me recuerda a otro titulo de Billy Wilder, "Perdición", donde al final el mejor amigo del asesino se siente decepcionado. Me quedé y me sigo quedando de piedra con la secuencia en la que Marlene Dietrich descubre su cicatriz a Laughton. A partir de ahí atamos cabos y vemos la gran farsa en la que hemos caído durante la película: 

!!!!!!!Grande!!!!!!!!!!!!!!!

Desde la adaptación de la novela de Agatha Christie, dirigida por el maestro Wilder y un reparto que es un despliegue mágico de estrellas del Hollywood de aquellos años, circunstancias que desgraciadamente hoy en día, han desaparecido. No habrá nadie como Laughton, ni como Power y mucho menos como Marlene, uno a uno con su descomunal talento, de acuerdo a su físico y la Dietrich con una gran técnica ayudada de ese frío halo de diosa germana con el que se cubría, aunque en su vida personal de fría no tenía nada. Yo era un niño y la ví de la mano de mi padre, gran cinéfilo y quien me enseñó a verlo con la frialdad de un estudioso del Séptimo Arte, y del que me sentiré siempre eternamente agradecido. Continuaré viéndola en cada ocasión que me sea posible y ahora, al fin, he conseguido la versión remasterizada del director, para deleitarme a gusto. Si no la habéis visto, no dejes de hacerlo. Es intrigante, absorbente, con ciertos toques de ese humor inglés tan particular e inesperado. Ha pasado medio siglo desde que se filmó y está tan fresca como el día de su estreno, además el film se ha ganado con honores su imborrable puesto entre las películas de culto.

 

Hay una parte muy importante que es el ingrediente que contiene el símbolo sexual de antes de la guerra. Tyrone Power. Comparar a Tyrone con un cisne, es apropiado. Como el cisne negro de una de sus películas. Tyrone tenía algo de magia, y majestuosidad en su porte. Un actor que fue aclamado y admirado en cada una de sus actuaciones. Un ideal enmascarado como el zorro. Y en “Testigo de cargo” se reunió con otro bello animal, otro icono del cine. Con la belleza distante de Marlene Dietrich...y con ellos ya tenemos dos ingredientes. Ahora la dirección de un Billy Wilder, basándose libremente en una novela de la no menos interesante Agatha Christie, completando la receta, traduciéndolo en un filme excelente. Tyrone se luce delante de la cámara, como un bello cisne. El hijo prodigo de Cincinnati. En los inicios de los 40. Como su apellido lo dice. Tyrone adquirió una “potencia” inusitada que no tuvo rival en esa época. Estuvo cerca del grupo selecto de los 7 magníficos: Gable, Bogart, Grant, Cooper, Fairbanks, Flyn y Peck, pero su muerte prematura dos años después de filmar “Testigo de Cargo” le cortaron su paso al Olimpo. Algo curioso sucedió con Power después de la guerra. Es indudable que ya no fue el mismo. Quizás la energía que le acompaño antes de la guerra, la dejo entre los miles de muertos bajo el fuego enemigo en el campo de batalla. De aspecto intemporal y gran atractivo. El cisne negro se convirtió en una leyenda que no acabó con su fallecimiento. Porque el bien querido Tyrone; amado por hombres y mujeres...aún recuerdan su capacidad de actor y su dinámica presencia en la pantalla..

Un coctail de suspense perfectamente complementado con una impecable dirección y una buena cinematografía. !¡Bravo! ¡Bravo!!... He de decir que estoy enamorando de Wilder, y que empiezo a ver con mis ojos que es el mejor escritor de películas. Es simplemente genial, una maravilla, de principio a fin. Esa forma de pegarte al sillón desde el principio hasta el final es genial, y también divertida. Otra cosa a destacar es su final y el giro bestial que nos deja ver, si no el hecho de ocultar al espectador durante todo momento si el personaje de Tyrone Power es culpable o inocente, quizá venga condicionado el no saberlo por ese final, pero igualmente sin contar con él, mantiene al espectador una sensación de duda e inquietud en todo momento. Wilder trata al espectador como un miembro del jurado, y según van sucediéndose los hechos existe la incertidumbre de si realmente fue el asesino o no. Por último, llego ese enorme final. El giro es espectacular, totalmente inesperado, tanto que no me atrevo a hablar de él

 

 

TESTIGO DE CARGO merece disfrutar indiscutiblemente de un puesto en el Olimpo de los grandes clásicos cinematográficos. Se saborea en la película la frescura y fluidez tanto del guión como de su dirección, todo parece atemporal. Como si Wilder, aparte de ser un genio cinematográfico, secretamente hubiera hecho sus primeros pasos en la física y hubiera creado una burbuja espacio-temporal y allí hubiera escondido la bobina con la que grabó esta pieza de culto.


No recuerdo nada parecido en el cine de ahora, estamos tan mal acostumbrados que no puedo controlar una euforia como esta. Sí, es como si la acabara de ver por primera vez y notase la envidia de los que aún la desconocen, creo que sentiré así siempre, para mí es un trabajo mas que perfecto. No entraré mas en detalles, porque no hace falta, pero lo que he sentido escribiendo sobre TESTIGO DE CARGO, es como si flotase en el aire, cegado por las luces del cine en total pureza, es como danzar desnudo y gozar de los placeres de la vida, al menos esa es mi verdad en estos mismos instantes. Para mí Billy Wilder es la personificación del Cine, y TESTIGO DE CARGO, junto a EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES, dos pruebas de ello.

Yo, le doy mis gracias al maestro, a Marlene, a Tyrone y a un Charles Laughton irrepetible

También a todos los que trabajaron para crear esta digna muestra del arte cinematográfico.

 


 

PREMIOS



6 nominaciones al Oscars, incluyendo película y director

5 nominaciones al Globos de Oro, incluyendo película y director

Nominada BAFTA: Mejor actor extranjero (Charles Laughton)

Premios David di Donatello: Mejor actor extranjero (Charles Laughton)