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EN MEMORIA DE MARLON BRANDO

 

 

 

 

 

 

 

En la primavera de 1943, mientras los aliados estaban más cerca de la victoria sobre el Tercer Reich y las fuerzas norteamericanas todavía mataban y morían en el inmenso Pacífico, un hombre, casi un adolescente de 19 años, golpeó la puerta del 31 West, 27th Street, 3rd Floor, entre Broadway y 6º. Avenue… Era el Actors Studio. Era una casa, sí, pero mucho más un templo, porque allí enseñaba actuación Stella Adler, que moldeó a algunos de los más grandes del escenario y la pantalla…Lo miró, y casi le impidió la entrada. Un pantalón raído, unas zapatillas que habían conocido tiempos mejores, y una mirada algo altanera le sugirieron más un vagabundo de los muelles que un aspirante actor. Pero –los grandes artistas tienen más de cinco sentidos–, algo intuyó cuando le preguntó su nombre y, mirándola fijamente con unos ojos difícilmente olvidables, le dijo, "Marlon Brando"… Y Stella le abrió la puerta.

 

 

La primera vez que vi a Marlon Brando debió ser en Rebelión a bordo, una película de aventuras típica del sábado por la tarde en aquellos tiempos en los que la televisión todavía era monopolio estatal. Sin embargo, el Marlon Brando que se prendió de mi retina adolescente fue, como corresponde a la alteración hormonal propia del periodo, el de películas con un mayor contenido romántico: enamorado de una dulce Jean Simmons en Desirée y de la bellísima Miiko Taka en Sayonara. Pero sobre todo lo recuerdo enfundado en la camiseta de Stanley Kowalski en Un tranvía llamado Deseo….La escena en la escalera... Muy joven todavía, la suya fue la primera biografía que leí de un actor o actriz: Marlon Brando, Gary Carey. Laurence Olivier o Vivien Leigh..... Maltratado físicamente y con el alma desgarrada, sus personajes eran hombres emocionalmente vulnerables pero, al mismo tiempo, salvajemente peligrosos. Imposible no dejarse impresionar por un animal tan atormentado. El primero de Julio de 2004 murió el considerado “mejor actor de todos los tiempos”. No voy a discutir aquí la pertinencia de esta etiqueta. Uno siempre se convierte en el mejor cuando muere: pregúntenle a James Stewart, Robert Mitchum o Gregory Peck. De lo que no cabe duda es de que Brando se ha convertido en un mito: fue uno de los actores más influyentes de su generación y constituyó un modelo que siguieron intérpretes como Paul Newman, James Dean, Robert De Niro, Dustin Hoffman, Al Pacino, William Hurt, Mickey Rourke, John Malkovich o Sean Penn. Nació en Omaha, Nebraska, el 3 de Abril de 1924. Fue el tercer hijo de Marlon Brando Sr. y Dorothy Pennebaker. Su padre, fabricante de productos químicos, era un recio y convencional ciudadano de ideas conservadoras y temperamento solemne y colérico. Su madre, de mente liberal e ideas avanzadas, tenía una predisposición natural hacia las artes y fue uno de los puntales de un grupo teatral semiprofesional de Omaha muy bien considerado y campo de entrenamiento de actores como Henry Fonda y Dorothy McGuire. También las hermanas mayores de Marlon, Jocelyn y Frances, heredaron el físico y el temperamento artístico de su madre. La relación del matrimonio Brando fue turbulenta y Dorothy cayó en periódos de alcoholismo. Brando fue un niño muy problemático, travieso y nada interesado en los estudios. También en aquellos tempranos años se hicieron patentes su hipersensibilidad, su amor por los animales, su preocupación por los marginados, su compasión hacia el prójimo y su rechazo de la hipocresía. Fue un adolescente acomplejado por su aspecto físico: desgarbado, miope, con mala dentadura y con tendencia a la obesidad. Cuando fue expulsado de la Universidad de Libertyville, su padre insistió en que precisaba una buena dosis de disciplina y lo matriculó en una academia militar. Marlon odiaba todo lo relacionado con la Academia Militar de Shattuck y pasó la mayor parte de su estancia allí en la enfermería, simulando indisposiciones y enfermedades. Después intentó sin éxito dedicarse a la música. Trabajó unas semanas en una constructora de azulejos y, ante la poco atractiva salida que le ofrecía su padre de unirse a él en el negocio de los insecticidas, decidió seguir los pasos de su madre y sus hermanas marchándose a Nueva York a estudiar Arte Dramático. Tenía 19 años.

 

 

 

 

 

 

A principios del otoño de 1943, Marlon ingresó en el Taller Dramático de Erwin Piscantor, donde le fue asignada como profesora Stella Adler, hija del célebre actor del teatro yiddish Jacob Adler y antigua alumna de Constantin Stanislavsky. Stella Adler se percató inmediatamente del talento de Brando, quien por primera vez en su vida se convirtió en un estudiante diligente. Con Stella aprendió que actuar era algo más que un bagaje de trucos técnicos, más que mímica, más que pasear con gracia sobre las tablas o declamar adecuadamente. Interpretar era un proceso creativo donde el actor tenía que hacer uso de todas las fibras de su personalidad, de toda su experiencia, de su conocimiento y de sus observaciones para dar forma a las ideas del autor. Para ampliar estos conocimientos, se inscribió en cursos de francés, artes plásticas y filosofía; estudió baile, esgrima y yoga, así como las expresiones de amigos y conocidos, almacenando sus impresiones para futuras experiencias. Por entonces y aunque era algo taciturno e inaccesible... muy pronto fue considerado el “mejor actor del Taller”. Apareció en obras de teatro como I Remember Mama y Truckline Café, dirigida por Elia Kazan, pero el éxito llegó en 1947 con Un tranvía llamado Deseo, obra Tennessee Williams dirigida por Elia Kazan donde también actuaban Kim Hunter, Jessica Tandy y Karl Maden. Brando interpretó el personaje de Stanley Kowalski... durante año y medio. Kowalski se fue adueñando de él en los momentos en que el tímido Marlon se enfrentaba a desconocidos. Comenzó en aquellos años un tratamiento psiquiátrico que se extendería durante años.

 

En aquella años, el actor Jack Palance le rompió accidentalmente la nariz y Marlon se negó a operarse para que recobrase su forma original. Su nueva nariz le daba un aspecto más duro y sexy a un rostro hasta entonces excesivamente perfecto... La vida de Marlon estuvo llena de matices, de luces, sombras, amores, desamores y de una ambigüedad que a Hollywood le venia muy bien para resaltar la figura de un actor que marcaría con letras de oro parte de la Historia del Cine, porque papeles como el de Un Tranvía llamado deseo, El Padrino o Reflejos en un ojo dorado, no estaban entonces, ni ahora mismo en la meca del cine. Su primera película en Hollywood fue Hombres, una producción de Stanley Kramer dirigida por Fred Zinnemann, donde daba vida a un veterano de guerra paralítico que se incorporaba dolorosamente a la vida civil. Antes de iniciar el rodaje vivió durante un mes como un parapléjico más en el Birmingham Veterans Hospital. De regreso en Nueva York, reemprendió sus clases en el Actors Studio, una escuela-taller fundado en 1947 por Elia Kazan y el productor Cheryl Crawford. El Actors Studio estaba dedicado a promocionar el sistema interpretativo de Stanislavsky, mas conocido como el “Método”, y que consistía básicamente en crear el personaje de dentro hacia fuera: el actor ahonda en sus propias experiencias, recuerdos y emociones para duplicar las del personaje que interpreta. Al ser Marlon Brando el primer componente del grupo que alcanzó la fama, se convirtió en el actor modelo del Método. Los jóvenes estudiantes imitaban los detalles superficiales de su actuación, sus demoradas entradas, el moroso arranque de la frase, su represión emotiva o su violencia. Pese a que el nombre de Marlon Brando aparece ligado al del Actors Studio, su personalidad inconstante e independiente le impedía estar ligado a sus prácticas. Hombres recibió buenas críticas en general, pero fue la adaptación de Un tranvía llamado Deseo, la que lo catapultó a la fama. Aunque los periodistas vaticinaron que esta película acapararía todos los Óscar, solo Vivien Leigh, Kim Hunter y Karl Maden recibieron las estatuillas... finalmente el Óscar al mejor actor fue para Humphrey Bogart... Quizá La Academia se negó a premiar a un actor que desdeñaba a Hollywood.

Le ofrecieron hacer ¡Viva Zapata!, su director Elia Kazan siguió con su temática preferida: la de personajes que luchan por cambiar su entorno, a menudo inmovilista y corrupto, en pos de una sociedad idílica y utópica. Todo ello envuelto en un cine de compromiso. En esta película, se intenta humanizar y glorificar a Emiliano Zapata. Para dar una apariencia auténtica, Zanuck y Kazan estudiaron las numerosas fotografías que se tomaron en los años de la Revolución, entre 1909 y 1919, durante la que Zapata lideró la lucha por la restitución de las tierras que habían sido arrebatadas durante la dictadura de Porfirio Díaz. Kazan quedó impresionado especialmente con la colección fotográfica de Agustín Casasola e intentó recrear su estilo visual en el filme. Además, para tratar de ser más correcta con la historia de la Revolución, Steinbeck hizo una investigación extensa sobre Zapata y también organizó entrevistas con miembros del movimiento zapatista. En esta investigación, por ejemplo, Steinbeck descubrió evidencia que indicó que Zapata estaba casado. La adición del personaje Fernando, quien tomó el rol del consejero de Zapata, ha tenido un gran impacto en la interpretación de la película. Kazan y Steinbeck fueron criticados por el personaje de Fernando porque las críticas pensaban que el personaje era un organizador comunista demasiado obvio. Otros personajes poco históricos eran Eufemio, el hermano de Zapata, y Pablo, el socio de Zapata. Estos dos personajes lo traicionaron y no solo a él, sino también a la Revolución entera. La complejidad de la Revolución hizo que la representación de Madero difiera mucho de la realidad histórica. En ¡Viva Zapata! Madero era mucho más débil que en la realidad y la película deja de mencionar que Madero, junto con Huerta, trató de conspirar contra Zapata. En esta película, Elia Kazan retrata el México rural de principios del siglo XX. Es una obra lírica tanto en su aspecto argumental como en el estético y fué un sonado éxito a todos los niveles, Brando estaba extraordinario. Maravillosa película que narra la vida de Emiliano Zapata... El comienzo de la película deja claro la postura que le harán tomar, ya desde el principio apuntándolo en la lista negra por defender con palabras a su pueblo. Marlon Brando como siempre, está genial, sin menospreciar la magnifica actuación de Anthony Quinn (que le valió un Oscar). Elia Kazan hace resurgir la leyenda del revolucionario Emiliano Zapata y lo que hubo de pasar por su pueblo que se encontraba maltrecho. Preciosa música por la que Alex North estuvo nominado, claro que ese mismo año estaba también por “Muerte de un viajante”, se decantó el premio para Dimitri Tiomkin “Solo ante el Peligro”, al igual que su actor “Gary Cooper” que se lo arrebató a Marlon Brando... Mi secuencia favorita es cuando Zapata sube al poder y otro campesino, vivo reflejo de su juventud, le reprocha la falta de agua y víveres para el pueblo. Él apunta su nombre y al hacerlo se da cuenta en que se está convirtiendo, en un dictador igual al que él tuvo que derrocar. Magistral película que con el paso del tiempo valoras mucho más.

 

Brando era cada vez más famoso, pero los papeles que le ofrecían eran poco interesantes. Aceptó la oferta de Darryl F. Zanuck para actuar en la superproducción "Sinuhé el egipcio", pero se retiró del proyecto tras el primer ensayo. Zanuck presentó una demanda por incumplimiento de contrato y finalmente la Twentieth Century-Fox accedió a retirarla si Brando interpretaba a Napoleón en el romance histórico Desirée, Brando odiaba el papel, pero si lo abandonaba se enfrentaba a la cárcel. Fue una época muy dura, ya que además su idolatrada madre murió repentinamente de un ataque cardiaco. Deseoso de hacer algo más ligero, aceptó intervenir en Ellos y ellas "Guys and Dolls, Joseph L. Mankiewicz, 1955", la versión cinematográfica de un musical de Broadway, junto a Jean Simmons y Frank Sinatra. Para prepararse, retomó sus clases de canto y baile, lo que no impidió que su interpretación fuese mediocre, a tono con el resto del filme. A los treinta y un años, Marlon Brando comenzó a desprenderse de los extravagantes adornos de su personalidad. Cesaron las declaraciones escandalosas y las locuras publicitarias, ya no vestía tejanos ni lanzaba insultos contra Hollywood. Tras el desastre de Ellos y ellas llegó otro: La casa de té de la luna de agosto. El tema de la exitosa novela, convertida en obra teatral y luego en guión cinematográfico, donde unos japoneses engañan a las fuerzas armadas de los Estados Unidos, junto con la atracción de Brando hacia la cultura oriental, lo decidieron a participar en esta película. Redujo drásticamente su peso y estudió japonés, su papel resultaba muy creíble y fué un éxito mundial.
 

En 1955, Brando fundó Pennebaker Productions. El actor, además de garantizarse una buena parte de los beneficios, tenía el control artístico  de la película, algo que Brando ambicionaba. Tras perder una cantidad considerable de dinero en proyectos que no llegaron a realizarse, Brando aceptó protagonizar Sayonara, con la condición de cambiar el conservador final de la novela. Su personaje, además de proceder de los estados del sur, debía casarse con la chica japonesa para de este modo luchar contra el prejuicio racial norteamericano. Joshua Logan aceptó estas condiciones y Sayonara le proporcionó a Marlon Brando su tercera nominación para el premio de la Academia y una pequeña fortuna, recibió un porcentaje de los cuantiosos beneficios de taquilla. Brando dejó su amado Japón por Alemania para rodar El baile de los malditos (The Young Lions, Edward Dmytryk, 1958), adaptación de la novela épica de Irwin Shaw sobre la Segunda Guerra Mundial, junto a su amigo Montgomery Clift. Brando interpretaba a un profesor de esquí alemán que se integra en el movimiento nazi, pero la película cambiaba el final de Shaw y mostraba un personaje menos ruin y más sensible, algo que no fue aceptado por el público. Tras un año de intenso trabajo, Brando se tomó unas largas vacaciones. En 1957 se casó con Anna Kashfi, una galesa nacida en Calcuta, con la que tuvo a su primer hijo, Christian. El matrimonio fue breve y tumultuoso. Se separaron antes de un año y muy pronto se iniciaron una serie de dramas jurídicos por la custodia del niño que duraron varios años.

Los problemas también provenían de su productora. Tras muchos meses de retraso en un proyecto largamente acariciado y una considerable inversión monetaria, Brando decidió convertirse en director con El rostro impenetrable, un extraño western donde se ve el mar y que ha ganando con los años y se la considera pieza de culto. Destacaba el realismo y la brutalidad de la secuencia en la que su personaje es flagelado. Por aquel entonces, la obsesión de Brando por el auto-castigo ya se estaba convirtiendo en un chiste. La experiencia, además de resultar agotadora, lo arruinó. Se hallaba trabajando en el montaje de El rostro impenetrable cuando aceptó trabajar en la adaptación de El descenso de Orfeo, otra obra de Tennessee Williams. "Piel de serpiente", que contaba también con la presencia de Anna Magnani, Joanne Woodward y Maureen Stapleton, pero como obra muy dicifil que era, el resultado final no fue del gusto de los críticos mas afamados. Yo personalmente la fuerza de la Magnani y Brando en pantalla, es algo que no se olvida con facilidad.

 

En lo referente a su paso por el famoso Actors Studio, las dos primeras semanas transcurrieron con más rutina que pena, y mucho menos con gloria. Pero en la tercera, cuando Stella les propuso a los alumnos que actuaran como gallinas amenazadas por una bomba, y todos empezaron a correr, frenéticos y cacareando, por el aula… Marlon se refugió en un rincón… ¡y puso un huevo! Ante la desesperación y la posible muerte… decidió salvar a la especie. Para Stella fue suficiente. Muchos años después, un Brando famoso, único, monstruo sagrado nato, dijo en una entrevista:

 

–"-Stella me enseñó todo lo que sé."- Y ella replicó: "-No le enseñé nada. Sólo le abrí las puertas del sentimiento y de la experiencia. Después de eso, ya no me necesitó…"-

 

Pero le llegó, como he dicho anteriormente... la noche de epifanía... Tennessee Williams, el autor de piezas inmortales como El Zoo de Cristal, Verano y humo, La gata sobre el tejado de cinc caliente… empezó a buscar un protagonista para Un tranvía llamado Deseo, acaso su texto más salvaje, seductor, patético. La acción exigía a un trabajador vulgar, tosco, brutal a veces, Kowalski de apellido, que vivía con su mujer, Stella.

-"Odié a Kowalski, nada tiene que ver conmigo. Es una bestia, y yo soy un hombre sensible"–

Un tranvía llamado Deseo batió récords en la taquilla de Broadway, y pasó al cine, dirigida por Elia Kazan, maestro en el famoso Actors Studio… Según Tennessee Williams:

-"Brando y yo paseamos por la playa para hablar de su papel en la película, pero no cambiamos una palabra. Enmudecí, porque ese hombre era el más hermoso del Universo"-

 

No exageró Patricia Boswort, del New York Times y Vanity Fair, cuando escribió:

- "… Un actor cuyo magnetismo sexual, su melancólico egocéntrico y rasgos infantiles, pues su casa está llena de trenes de juguete, tortugas, mapaches, lo hace irresistible a los ojos de cualquiera: mujer, hombre o animal…"-

 

Y el resto no fue silencio, como la línea final de Hamlet. El resto fue el cometa Brando girando en torno de su planeta. Fue el cine. Fueron sus cuarenta películas desde The men hasta The Score,... Pero con hits tallados en mármol... El coronel Kurtz de Apocalypse Now. El padre de Superman: ¡cuatro millones de dólares por cinco minutos en pantalla. El desolado y ambulante personaje de Último tango en París, famosa por una escena sexual, pero obra maestra desgarradora y envuelta en el saxo del Gato Barbieri… Luedo golpeado sin piedad en dos ficciones: La jauría humana y Nido de ratas, y desdoblado hasta el límite en: Julio César y Viva Zapata. Y el gran ícono, logrado a fuerza de genio y apenas con dos bolas de algodón en la boca para agrandar sus carrillos…en el apoteósico EL PADRINO, su interpretación mas que fundamental. Grandes como James Dean, Paul Newman, Al Pacino, Jack Nicholson y Robert De Niro admiten que Brando influyó en ellos más que las largas clases de actuación: nada menos, viniendo de super stars nada célebres por su humildad…

 Tres mujeres y dieciséis hijos también definen su vida pendular. Casado con Anna Kashfi, Movita Castaneda, y Tarita Teriipia, jamás negó que:

- "Me gustan todas las mujeres: lindas, feas, gordas, flacas…, y como la mayoría de los hombres, tuve relaciones homosexuales y no me avergüenzo. En lo más profundo me siento ambiguo. El sexo carece de precisión, porque padójicamente, el sexo es asexual".-

 En 1947 actuó con Tallulah Bankhead, una gran estrella de Broadway, pero la relación fue muy corta... ella lo acusó de masticar ajo antes de las escenas de amor…

Poco le importaba, porque compensó la colección de feas–flacas–gordas llevando a la cama a Marilyn Monroe, Marlene Dietrich, Grace Kelly… y Jackie, la viuda de JFK, antes de que subiera al colosal Cristina de Aristóteles Sócrates Onassis, como vaticinó Charles de Gaulle después de conocerla: 

–"Es una mujer interesante… pero va terminar en el yate de un petrolero "-.

También pudo pasar una noche con Sophia Loren, la mujer más deseada y sensual del mundo, pero huyó… "porque su aliento era peor que el de un dinosaurio"... y con Liz Taylor… "pero su culo era demasiado chico". En cuanto a su costado gay, deslizó confesiones y nombres: Cary Grant, Rock Hudson, James Dean, Laurence Olivier… "lo mismo que revolcarme con cuatro o cinco mujeres al mismo tiempo. Un desenfreno que nació a mis cuatro años, cuando mi niñera y yo dormíamos desnudos, y yo la amé en secreto…, hasta que se casó y abandonó mi hogar. Juro que pasaría gran parte de su vida tratando de encontrarla ". Pero su adicción a las mujeres no fue mayor que su salvaje necesidad de comer a toda hora y cuanto encontrara a su paso. Mientras filmaba era capaz de rebajar hasta veinte kilos con dietas casi criminales, pero pasados sus 40 años ese mecanismo aceitado y automático se hizo pedazos… y llegó a pesar 117 kilos: enorme escollo para su vida sexual…Murió el primer día de julio del 2004. Tenía 80 años....No dejó legado, excepto una autobiografía mediocre. Pero en Tokio y en 1956, esa pluma y esa lengua de serpiente mocasín sureña llamada Truman Capote lo entrevistó durante horas durante la filmación de Sayonara. La entrevista, tan larga como brillante, se publicó en la célebre revista The New Yorker. Brando pasó la mayor parte del tiempo acostado en el suelo y bebiendo hectolitros de vodka. El encuentro se tituló "El Duque en sus Dominios". Por alguna razón, Brando explotó luego de leer la última línea:

 –"Voy a matar a ese pequeño hijo de puta...Voy a golpearlo con un fideo mojado"-

 

En su libro "Los Perros Ladran", una entrevista de 35 páginas, con un final célebre:

-"Ya había hecho más de diez cuadras cuando una de las cien callejas me llevaron al terreno familiar. Fue entonces cuando le ví, parecía un hombre de veinte metros de alto, con una cabeza tan grande como la del Buda, allí estaba, en papeles de colores cómicos, sobre un cartel de cine que anunciaba "La Casa de Té de la Luna de Agosto". Bastante parecida a la de un Buda también era su pose...estaba en cuclillas y había una sonrisa serena en el rostro que brillaba en la lluvia y a la luz de un farol de la calle. Una deidad, sí. Pero más que eso, en realidad, sólo un hombre joven sentado sobre una pila de caramelos"-.

 

 Marlon Brando fue un hombre extraño. Según Truman Capote y Arthur Miller, "no demasiado inteligente". Ambulando entre su casa estilo japonés de Los Ángeles y su isla privada en la Polinesia, acabó despreciando su oficio excepto si le pagaban cifras astronómicas. De escasos amigos, sólo tuvo debilidad por JAMES DEAN Y MONTY CLIFT, también por Johnny Deep, y el estrafalario promotor de boxeo Don King. Sus dos Globos de Oro, luego dos Oscars por El Padrino y Nido de Ratas, más una colección de medallas y diplomas, acaso no compensaron la tragedia de 1995: su hija Cheyenne se ahorcó en su casa de Tahití luego de que su hermano Christian –el favorito de Brando, y adicto a las drogas– asesinara al novio de aquella para impedir que la golpeara. Los millones de Brando derramados sobre los mejores abogados no lo salvaron de la cárcel… Pero, antes y después de todo, desde su primer día en la clase de Stella Adler hasta su último minuto en cámara, fue un actor absolutamente genial. Irrepetible.... Aullando ¡¡¡Stella!!! como el tosco y brutal Kowalsky, muriendo como Emiliano Zapata acribillado por un enjambre de fusiles, o en las sombras de su escritorio de Capo di tutti Capi, con la mano extendida, esperando el beso en su anillo…Pero el final de su vida estuvo nublado por el abandono que le produjo el suicidio de su hija Cheyenne y la cárcel de su hijo favorito, Christian

La Paramount, que había puesto parte del capital de El rostro impenetrable a cambio de los derechos de distribución, terminó por quitarle a Brando la dirección de la película de las manos y efectuar los cortes necesarios para reducir su metraje a dos horas y veintiún minutos, lo que supuso una traumática experiencia para él... en esta misma website hago un análisis muy completo de los problemas que tvo con ELROSTRO IMPENETRABLE, una película muy digna de ver... Cuando por fin fue estrenada, en Marzo de 1961, recibió críticas muy favorables, pero al ser un film muy personal, obtuvo pocos beneficios, lo que se ha disipado con el paso de los años y ahora se la considera pieza de culto, y un constante exhibicionismo de Brando. En 1960, los empobrecidos estudios de Hollywood estaban revisando sus archivos en busca de material adecuado para realizar nuevas versiones de viejos éxitos. Rebelión a bordo (Mutiny on the Bounty, un carísimo remake de rodaje caótico, fue recibido aunque parezca surrealista fríamente por parte de la crítica, no así del público. Para desconsuelo de Rita Moreno, Marlon Brando contrajo inesperadamente matrimonio con Movita Castenada, embarazada de su hijo Miko. También Tarita, compañera de Brando en Rebelión a bordo, esperaba un hijo del actor, Tehotu. Al mismo tiempo, las querellas legales con su primera mujer, Anna Kashfi, por la custodia de Christian, continuaban. Brando pasó mucho tiempo en los tribunales. De su matrimonio con Movita también nació Rebecca. Nuevamente divorciado, se casó con Tarita y tuvieron otra niña, Cheyenne.

 

Para hacer frente a sus gastos, Brando siguió actuando en películas de dudosa calidad.  Su excelencia el embajador (The Ugly American, 1963), dirigida por su amigo George Englund, atacaba la desacertada ayuda americana en el sudeste asiático. Participaba además la hermana del actor, Jocelyn Brando, cuya carrera había sido truncada por la caza de brujas. En Dos seductores (Bedtime Story, Ralph Levy, 1964), Brando recibió vaivenes con los críticos. En 1963, el actor compró un atolón de trece pequeñas islas llamado Tetiaroa, actualmente se ha construido de Resort-Brando, donde se pueden ver artículos personales del actor, pero las actividades relacionadas con la batalla por los derechos civiles empezaron a consumir la mayor parte de su energía. Regresó a los estudios para rodar Morituri, a la que le seguiría La jauría humana, donde realiza una exhibición de su arte interpretativo, Brando estaba "increíble". La condesa de Hong Kong (The Countess From Hong Kong, Charles Chaplin, 1967) no fue ni el buen papel ni el director que los entusiastas de actor deseaban para él. La animadversión entre Brando y Sofía Loren era evidente y la película recibió críticas negativas. La prematura muerte de su amigo Montgomery Clift, le permitió protagonizar la adaptación de una novela de Carson McCullers, Reflejos en un ojo dorado (Reflections in a Golden Eye, John Huston, 1967). El  nombre de Elizabeth Taylor aparecía en los créditos antes que el suyo, algo que no ocurría desde Un tranvía llamado Deseo. Su interpretación de un reprimido militar homosexual y pese a su calidad de obra única, en taquilla no obtuvo los resultados que se esperaban, pero para mi personalmente, la interpretación de Elizabeth y Marlon está por encima de muchos actores de la época.

 

Queimada (Queimada/Burn!, Gillo Pontecorvo, fué una producción franco-italiana que trataba un episodio de la colonización del Caribe por los españoles, encajaba con las ideas del actor sobre los derechos humanos. Sin embargo, el rodaje fue muy problemático, la United Artist cambió el guión para arriesgarse a ofender a los portugueses en lugar de a los españoles, que suponían un mayor número de espectadores, y alteró el montaje, perjudicando así el significado y la continuidad de la historia. Para recuperarse de la odisea que supuso Queimada, Brando se tomó unas largas vacaciones con su familia en Tahití y comenzó a preocuparse por temas medioambientales.

Apareció en Los últimos juegos prohibidos (The Nightcomers, Michael Winner, 1972), una pequeña producción británica de tintes eróticos basada en la novela de Henry James Otra vuelta de tuerca, cuyo estreno pasó desapercibido frente a la expectación de otro estreno, El padrino.... La Paramount, al borde de la bancarrota, había comprado los derechos de El padrino antes de que la novela de Mario Puzo se convirtiera en un éxito de ventas. El escritor, encargado también de la escritura del guión, sugirió el nombre de Marlon Brando para interpretar a Vito Corleone, pero los productores se negaron en redondo al recordar los desastres financieros de Rebelión a bordo o Queimada. Con Coppola, el proyecto pasó a ser una superproducción; Brando se interesó por el papel y accedió a realizar una prueba, la primera desde aquellos lejanos días de Broadway, que convenció a los productores. El padrino (The Godfather, Francis Ford Coppola, se convirtió en un clamoroso éxito de taquilla y situó a Brando de nuevo en las portadas de las revistas. Volvió a ser considerado uno de los mejores actores norteamericanos de todos los tiempos, algo impensable considerando la mayoría de sus películas de la década pasada. y el padrino su obra mas sobresaliente, y considerada una obra maestra absoluta. Antes de El padrino, Brando había aceptado protagonizar El último tango en París (Last Tango in Paris, 1972), la nueva y arriesgada película del prometedor director italiano Bernardo Bertolucci, junto a la joven Maria Schneider. En esta película, enfocada como un ejercicio psicológico, no se llega a saber dónde acaba Brando y dónde empieza su personaje. Desde su estreno se convirtió en un filme controvertido. En Francia fue un éxito de crítica y público; en Italia, como en España, fue censurada; en Estados Unidos provocó reacciones encontradas, pero lo que si es cierto es que el film, no dejó a nadie indiferente. Es una buena, buenísima película.

 

Nominado por sexta vez al Óscar por su papel en El padrino, Brando envió a la ceremonia a una princesa apache, Sacheen Pequeña Pluma, quien rechazó el premio en su nombre debido “al trato dispensado a los indios americanos en este país”. Este gesto provocó un gran revuelo y al ser nuevamente nominado al año siguiente por El último tango en París, el premio fue para Jack Lemmon...así es Hollywood. Posteriormente trabajó durante dieciocho meses en Enterrad mi corazón en Wounded Knee, un proyecto que no llegó a realizarse sobre la lucha de los Sioux por conseguir un nuevo tratado con el gobierno que mejorara los derechos del pueblo indio. Rechazó varios papeles hasta que la falta de dinero lo obligó a aceptar el primero que se presentó. Missouri (The Missouri Breaks, Arthur Penn, junto a su amigo Jack Nicholson. Francis Ford Coppola decidió adaptar la novela de Joseph Conrad "El corazón de las tinieblas" en una superproducción sobre la guerra de Vietnam que se convertiría en Apocalypse Now. Brando interpretó el corto pero esencial papel del coronel Kurtz en un rodaje de autentica pesadilla que, por esta vez, no tuvo que ver con su persona. Corta pero sumamente lucrativa fue también su participación en Superman: The Movie, de Richard Donner, donde su digna interpretación del padre del héroe complació a público y crítica. Brando precisaba grandes sumas de dinero para mantener su atolón y su numerosa familia, además de financiar su propio proyecto, una serie televisiva sobre los indios al estilo de Raíces. Cuando se enteró de que se estaba preparando Raíces II: La próxima generación, insistió en participar interpretando un papel de villano y donó su sueldo a obras de caridad... Nunca conseguiría el apoyo necesario para realizar su propia serie.

Durante los siguientes años se concentró en sus actividades referentes a la defensa de los derechos humanos. Abandonaba esporádicamente su escondite en el Pacífico para aparecer en entrevistas televisivas en las que se centraba en los temas sociales y eludía las cuestiones personales. A los sesenta años, parecía haber hinchado expresamente su sueldo y su figura para colocarse fuera del mercado cinematográfico. Sin embargo, su numerosa prole, el mantenimiento de su atolón Teiteroa, al que pretendía convertir en un paraíso ecológico, y sus actividades humanitarias, le impedían retirarse por completo. Por otra parte, a pesar de su constante desdén hacia la profesión, es muy posible que sintiera la necesidad interior de continuar actuando. No volvería a participar en una película hasta Una árida estación blanca (A Dry White Season, Euzhan Palcy, por la que recibió una nueva nominación, esta vez como actor secundario. Interpretaba un breve papel, el de un abogado defensor de los derechos humanos, en una película en contra de la segregación racial, tema muy querido por el actor. Nuevamente recurrió a papeles cortos y bien remunerados en películas, por lo general, fácilmente olvidables: El novato, Cristóbal Colón: el descubrimiento, Don Juan DeMarco, The Brave con su amigo Johnny Depp, Asalta como puedas y Un golpe maestro.

 

En 2002, sufrió un ataque de neumonía que lo obligó a usar silla de ruedas y mascarilla de oxígeno. Su obesidad le provocaba además serios problemas coronarios. Murió a los ochenta años de edad... Estaba estudiando su participación en una nueva película.

 

 

 

Extractos de la obra "Brando unzipped "

de

Darwin Porter

 

 

Brando dentro de sus luces ha sido, es y será para la historia como el mejor actor del mundo, con diferencia con muchos, pero dentro navegan sombras como todo ser humano, unas tenues, otras lucidas y las mas...solo el autor Darwin Porter ha tenido el valor suficiente para plasmarlo en su libro.

Marlon hizo de la seducción su forma de vida, gracias a un magnetismo sexual que no distinguía géneros. Mantuvo una relación con su madre que sería el origen de su forma compulsiva de amar y vivir el resto de su existencia. Con 20 años abandonó su Omaha natal y conquistó Hollywood a los 30 con "Un tranvía llamado deseo". Darwin Porter repasa en "Brando unzipped" la vida de este actor que dejó un camino sembrado de corazones rotos, dormitorios vencidos e impresionantes interpretaciones. Quizá porque le sobraba, Brando no le concedía demasiada importancia al talento. Lo consideraba algo frívolo. Manifestó con frecuencia que la interpretación no le reportaba la más mínima satisfacción y que lo hacía únicamente porque era una actividad muy bien pagada. Se preguntaba constantemente si lo que hacía valía realmente la pena y a menudo no se tomaba sus papeles en serio. Además de las numerosas equivocaciones en su biografía escrita por Gary Carey... me llamaron - comenta Darwin- especialmente la atención las declaraciones del propio Brando acerca de su consideración de que “el sexo no tiene sexo”. No dejaba de ser irónico que alguien que era tenido por el “prototipo del macho americano”, con una manifiesta atracción por las mujeres, sobre todo las exóticas, confesase con toda naturalidad que no se avergonzaba en absoluto de experiencias homosexuales. Y es que Brando nunca se sometió a lo que otros esperaban de él. Se dijeron, se dicen y se dirán tantas cosas... Gran actor, sí, pero qué vida personal desastrosa: mal padre, mal marido, misógino y egoísta. ¿Es este el triste, mezquino consuelo del envidioso?-... Entonces viene a mi mente una frase de Robert Dilts:

-"Cuanto más intensa es la luz, más grande e intensa es la sombra"-.

 

Una tarde de mayo de 1943, Brando con 19 años, llegó a la Penn Station de Manhattan llevando un sombrero de fieltro de color cereza sabiendo que era diferente a los demás actores además de estar seguro de que las multitudes lo aclamarían. Años después declararía que "quería patear el culo de Nueva York". Brando era el perfecto narcisista seguro de su impresionante físico, cosa que pudo constatar en las miradas de los hombres con los que coincidió en los urinarios de la estación. Su rostro mantenía deliberadamente una expresión hostil, producto de su conciencia sobre del magnetismo sexual que ejercía sobre las mujeres y los hombres. Mientras se abría camino en los territorios teatrales de Broadway, se dedicó a realizar chapuzas: camarero en un restaurante de Bleeker Street, ayudante de un vendedor de sándwiches en la Quinta Avenida, reponedor en grandes almacenes o vendedor de limonada en Central Park. Cuando logró reunir algún dinero se matriculó en los cursos de teatro del New School for Social Research dirigidos por el refugiado alemán Erwin Piscator, quien según Darwin Porter, le presentaría a Einstein. Años después declararía que "Albert y yo teníamos mucho en común. Los dos nos tiramos a Marilyn Monroe; pero creo que él era mejor que yo en ese aspecto". Uno de los alumnos de Piscator, Walter Matthau, llegó a decir que Marlon quería ser actor para "tirarse a todo el mundo"... Lo dijo porque antes de convertirse en actor, se hizo un cuadro de conquistas que habría envidiado el mismísimo Giacomo Casanova. La lista interminable comenzó con la adinerada colombiana Celia Webb, que tenía 10 años más que él. Como su marido estaba en la guerra, se entretuvo con el joven de Nebraska. Brando recordaría en sus memorias que "Celia jamás llevaba bragas y cuando paseaban de noche por las calles, la llevaba a un oscuro callejón y la empalaba contra una pared". En 1948, cuando Brando logró su primer éxito teatral, Celia se dio cuenta de que jamás se casaría con ella. Caroline Burke, su segunda amante neoyorkina, inauguró la larga lista de las relaciones simultáneas:

- "Pertenezco a todas las mujeres del mundo. ¿Por qué el resto de las mujeres no iban a tener derecho a una pequeña prueba de mi valía?"-

Cuando por azar entró en la cafetería Hector´s, en la esquina de la Cuarta con la Séptima, un escritor aún en ciernes llamado Norman Mailer le presentó a su colega negro James Baldwin. Era el primer encuentro de este trío que estaban a punto de convertirse en auténticas celebridades. James Badwin se convirtió en su primer amante masculino en Nueva York de un Brando asilvestrado cuya sexualidad nace en su adolescencia, cuando su madre, una actriz alcoholizada, que había sido la amante de Henry Fonda, le toleró el incesto como culminación de una historia edípica. La novedad que aportaba Baldwin a su palmarés no era que fuera hombre, sino que fuera negro; porque Marlon ya se había hecho notar en la academia militar de Shattuck por sus amores con un adolescente de belleza femenina y luminosa llamado Steve Gilmore, que acabó derramando lágrimas amargas cuando supo que en sólo un año, mientras se acostaba con él, Brando había seducido a 28 mujeres. Cuando Duke, su novia de entonces, le sorprendió sodomizando a Steve sufrió una crisis de histeria.... Ese fué el primer corazón roto de una larga lista.

El Group Theatre era el precedente del célebre Actor´s Studio y el semillero del star system. Con el famoso Método del ruso Constantin Stanislawsky, formó a muchas celebridades. Allí conoció Brando a la profesora Stella Adler, quien inmediatamente supo que su alumno era "un genio en estado bruto, un vagabundo de Nebraska cuyo magnetismo era tan poderoso que era imposible no excitarse en su presencia". Marlon había encontrado a su mamá y pudo hacer con ella todo lo que quiso. Su primera mujer, Anna Kashfi, afirmaría que la sexualidad de Marlon consistía en "dejar libre todos los deseos reprimidos hacia su madre". Stella quiso seducirlo para su hija Ellen, y Brando se abandonaba alternativamente en los brazos de madre e hija. Como era adepto a las fugaces ceremonias con desconocidas y malvivía de algunas chapuzas, "se veía obligado a robar las bragas de sus amantes eventuales para vestirlas él mismo, porque era más asequible que lavar su propia ropa interior. Así se extendió el rumor que de que era un travestí". Nada de eso, sólo un pobre muerto de hambre. Su patrimonio se reducía a algunas camisetas y jeans, un traje oscuro, un magnetófono, un pequeño piano transportable y un tam-tam. Su suerte empezó a cambiar en 1943, cuando debutó en la escena neoyorquina en un pequeño papel del Saint Joan de Bernard Shaw. Era brillante en escena y de una presencia fascinante que no pudo resistir el dramaturgo Clifford Odets, amigo de Chaplin y de Einstein y amante de Cary Grant; pero también de Fay Wray, a quien había logrado arrancar de los brazos de Howard Hughes y de King Kong. Odets fue uno de los hombres de su vida.

 

Otro sería el actor Wally Cox, a cuya cama recurría siempre que no tuviera otra a la que acudir. Murió en 1973 dejando a Marlon en una profunda tristeza. Marlon Brando cena en soledad, a la luz de las velas. Frente a él está la urna con las cenizas del hombre al que más amó. Marlon Brando habla solo, haciéndose preguntas y respondiéndose a sí mismo con la voz del compañero muerto. El amor duró lo que les duró la vida, dentro de la convulsa vida sentimental de Brando, sólo ellos y Marilyn fueron suelo firme. Cuando a los 20 años el joven Marlon estaba lo bastante maduro para representar un papel en "I Remember Mama", una producción de Rodgers y Hammerstein, sopló el viento de popa. Tras la representación, alguien llamó a su camerino y el actor se topó con el rostro familiar de una actriz cuya ambigüedad sexual sólo era comprable a la de Brando: Marlene Dietrich. Ante el asombro del actor, ella se arrodilló, metió la mano en su bóxer y por un rato se convirtió en lo que él llamaría después "la más perfecta pipa del mundo". Después de su ofrenda, la actriz se presentó: "Perdóneme señor Brando, soy Marlene Dietrich y he admirado mucho su representación de esta noche". Desde ese acto inaugural ella, 23 años mayor que él, lo invitaba a cenar y le urgía a terminar pronto el postre "sin dejar ni una miga. Vas a necesitar mucha fuerza para las pequeñas distracciones que he previsto para nosotros esta noche".

También Montgomery Clift lo admiró en "I Remember Mama" y comenzó una amistad breve e intensa. Los críticos comparaban su manera de actuar y a ambos se les pedían papeles de tipos torturados; pero Monty siempre seguía un acercamiento intelectual al personaje; Brando era más instintivo, como quedaría demostrado en el papel de Stanley Kowalsky en "Un tranvía llamado deseo". Su relación amorosa fue llena de claros y obscuros, ya que Brando no soportaba las continuas depresiones de su amigo. Monty se culpabilizaba de sus tendencias homosexuales, mientras para Brando cualquier tipo de sexo era un gozo. Antes incluso de enfriarse la pasión, Brando compatibilizaba a su amigo maniaco-depresivo con Doris Duke, la mujer más rica del mundo. Brando tuvo tiempo también para frecuentar las sábanas de seda de Leonard Bernstein, el compositor de West Side Story. A esa obra llegó tarde el joven Brando, pero no a Antígona, que le valió el aplauso de uno de los grandes actores ingléses shakesperianos, Sir Lawrence Olivier. Se presentó en su camerino diciendo:

- "Qué maravilla de representación. Soy el que se ha casado con Scarlett O’Hara"-

 

El refinado inglés estaba tan fascinado por el joven americano, que pronto expulsó a Vivien Leigh de su lecho para dejar sitio a Brando. Cuando Vivien supo de la relación existente entre su esposo y Brando, no hubo reproches, con flema británica se limitó a decir: "¿Marlon Brando?, yo debería probarlo también". Ignoraba que un año después tendría al actor a su lado cuando coincidieron en "Un tranvía llamado deseo". Durante meses Marlon estuvo saltando de la cama del uno a la de la otra. Muchos años después, Brando le quitaría a Olivier el papel de Don Corleone en El Padrino. Aquel 1973 le quitó también el Óscar para el que estaba nominado Olivier por su papel en "La huella". Brando, como Moby Dick, era un depredador inocente. A Burt Lancaster, que tenía una historia con Shelley Winters, le birló tanto el papel de Kowalsky en Un tranvía... Lancaster no maldijo su suerte, ya que disfrutó durante varios meses del cuerpo de su irresistible burlador. Al conocer la relación, una amiga común dijo: "No hay sobre la tierra dos hombres tan bellos, se merecen el uno al otro". Marlon, como había hecho con Monty Clift, Olivier o Cary Grant, en lugar de mostrarse agresivo con los actores con los que tenía que competir, intentaba seducirlos. Shelley Winters era, desde luego, una seductora de primera, en su curriculum figuraron, además de Lancaster, Sean Connery, Robert de Niro, Howard Hughes, Dylan Thomas, Clark Gable o Errol Flynn, sin agotar ni de lejos el inventario. Ella y Brando eran tal para cual y, fueron amigos vitalicios.

 

"Un tranvía llamado deseo" marca un antes y un después en su carrera. Antes era un pobre diablo; después, el actor más halagado del mundo. No necesitó su fama para consumar un sueño adolescente. Se había enamorado de Verónica Lake cuando vio caer, la maravillosa catarata de sus cabellos sobre su cara perfecta. Cuando se topó con ella la aguantó 10 días: casi un récord porque la mayor parte de sus amantes le duraban apenas una noche. Brando valoró en ella su afición excesiva al sexo con alcohol. Las orgías de Greenwich Village no tenían para ella nada de original porque se había acostumbrado en los primeros 40 a las de Hollywood, en donde sedujo a Gary Cooper, Howard Hughes o el play boy Porfirio Rubirosa. Confesó a Brando que Onassis era el hombre que más orgasmos le había arrancado en una noche.... Años después diría que el más tierno de sus amantes fué Brando. Cuando el actor supo que, para vivir, ella servía copas en un bar de Manhattan, le hizo llegar un cheque de 1.000 dólares que Verónica enmarcó en su salón en recuerdo de los buenos tiempos. Por entonces, Brando andaba enredado con Hedy Lamarr en la relación más tórrida de su vida. Era la primera actriz que se había desnudado en pantalla en Hollywood y cultivaba la leyenda de haberse acostado con Hitler y con Mussolini. A Brando, un progresista de la izquierda radical americana, le resultó excitante ocupar los lugares que habían gozado aquellos dictadores.

 

 

Después de incorporar a su lista de amantes los nombres de Ingrid Bergman y Bette Davis, con Joan Crawford sufrió el primer gatillazo de su vida. Debió de asustarse tanto que se fue a París. De la mano de Roger Vadim, el hombre que se casó con Brigitte Bardot, Catherine Deneuve y Jane Fonda, frecuentó los bistrots del Barrio Latino, en donde conoció a Camus, de Beauvoir y Sartre. Junto a Boris Vian, los vieron quemar París en noches largas de alcohol, cocaína y mujeres bonitas como Juliette Greco. Su mejor conquista en París, ciudad que amaba por encima de todas, fueron los actores Christian Marquand y Daniel Gélin, que habían sido introducidos en el sexo de los filósofos antiguos por Jean Cocteau. Marlon hacía el amor con Christian a la hora de la siesta y con Daniel por la noche. Truman Capote más de una vez vio al trío y le dijo a Tennessee Williams:

- "Eran tan jóvenes, tan bellos y tan incapaces de disimular su amor, que me conmovían".-

 

 Cuando, en 2002, supo de la muerte de Daniel, Brando dijo: "Sólo he amado a tres hombres en mi vida: Wally Cox, Christian y Daniel. Todos los demás fueron barcos que pasaron en la noche". Por una ironía del azar, fue la hija ilegítima de Daniel, Maria Schneider, quien le dio la réplica en "El último tango en París". Uno de sus más tristes episodios amorosos fue el que protagonizó con la delicada y romántica actriz Pier Angeli. Paseando de noche por los foros romanos, tomó su cuerpo al asalto. Tras la violación, ella escribió: "Después de lo de esta noche, sólo te pertenezco a ti. Vamos a casarnos". Marlon salió huyendo de Roma. Otras vírgenes y otros problemas le esperaban. Pier conquistaría la fama en Hollywood, rompería el corazón de James Dean y sería amada por muchos antes de suicidarse en su casa californiana.

Brando terminó en un hospital a los ochenta años. Terriblemente obeso y deprimido, tras el suicidio de su hija Cheyenne y la muerte de sus amigos íntimos, en su última década fue un símbolo de una época que iba llegando a su fin. Casado tres veces, tuvo cinco hijos; adoptó cuatro y de su ama de llaves tuvo tres más. Ganó dos Óscars, creó en más 40 películas una fauna inolvidable en la mitología del cine e hizo de su vida un desafío a todos los tabúes.

 

 

- "Soy yo mismo", -dijo en cierta ocasión,- "y si tengo que darme cabezazos contra una pared para seguir siendo yo, lo haré".-

 

 

Darwin Porter, relata, escribe y averigua mucho mas en su libro, pero a nosotros solo nos queda recordar al mejor actor que ha dado la historia, al hombre libre que era y sus irrepetibles interpretaciones para el cine que son prueba de su profesionalidad y estudio en todas las escuelas de interpretación del mundo....

 

!!! ESE ES SU LEGADO !!!
 

 

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